Spigelia – Espigelia – Materia médica

§ I.—Historia. La usada en homeopatía es la spigelia anthelmia de las Antillas y de la América del Sur. Es de la familia de las gencianas, Juss.—De la pentandria monoginia. Linn.—Esta planta fresca exhala un olor viroso y fétido; es venenosa.

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Sus efectos tóxicos son: diminucion del pulso, vértigos, náuseas, desvanecimientos, estupor, coma, dilatacion de las pupilas, salto de tendones, pulsaciones, éstasis sanguíneos en las vísceras y en la piel, opresion, disnea paralítica.

Conocida en Europa desde 1739, solo se la ha usado como febrífuga. Las esperiencias hechas en muchas ocasiones y los resultados prácticos obtenidos en una multitud de afecciones, prueban que sus propiedades son mas estensas é interesantes que lo que al principio se creyó.

§ II.—Efectos fisiológicos.

La espigelia es antihelmíntica como la cina, si bien esta es mas especial y superior en las afecciones verminosas de la infancia. La espigelia afecta la plasticidad y el sistema nutritivo tan electivamente como la cina, por lo cual es su análoga; administrada por mucho tiempo y á dósis alterantes ó diatésicas, modifica las secreciones de la mucosa digestiva y los jugos destinados á entrar en circulacion por los capilares venosos y linfáticos; les priva de la elaboracion necesaria al estímulo de los órganos y les pone en condiciones favorables al sostenimiento y multiplicacion de los entozoarios, particularmente de los lumbricóides; goza al mismo tiempo de una electividad notable sobre el sistema nervioso cérebro-espinal, al que afecta directa y simultáneamente, mientras que la cina solo lo hace indirectamente y por el intermedio de su accion en la vida vegetativa, sobre los líquidos elementales y sobre el sistema nervioso ganglionar.

La espigelia dirige su accion á los dos sistemas nerviosos, al de relacion y al de nutricion. Sus efectos sobre las esferas nerviosa y nutritiva son característicos y esenciales, pero los nerviosos son consecutivos de los discrásicos.

La espigelia, en este sentido, es mas análoga de la nuez moscada y del mercurio que del árnica, rhux, brionia. La espigelia por su accion crónica y en cuanto á los fenómenos de la sensibilidad y contractilidad, tiene en efecto mas relaciones de analogía con árnica y brionia que con otros medicamentos; pero el zumaque lo es mas por el carácter asténico de su accion sobre los nervios de relacion.

El causticum y el sílice se relacionan tambien con espigelia por los fenómenos de la vida vegetativa. Esta última, en fin, es análoga de acónito por su influencia en los nervios de la cara; su accion nerviosa se dirige, sin embargo, con especialidad á los nervios que se distribuyen en los ojos, y á los ganglionares de los plexos cervicales y torácicos.

Está admitido que obra mas eficazmente en las personas debilitadas y de una constitucion deteriorada, pálidas, demacradas, aunque algo polisárcicas, frioleras y predispuestas á accidentes neurálgicos; y tambien en casos de dolores con decaimiento general, depresion del pulso, agravacion de los síntomas generales por el movimiento y el aire frio, y en neuralgias producidas por la accion del frio y del agua igualmente fria y por el reposo.

§ III.—Efectos terapéuticos.

Vamos á completar la descripcion de los efectos fisiológicos que á grandes rasgos acabamos de hacer, con las indicaciones que por sus efectos curativos espondremos, y en las cuales se advertirá que su accion sobre el sistema nervioso cérebro-espinal es tan asténica como la que ejerce sobre los órganos de la nutricion y aun sobre esta misma.

1.º Fiebres.—A pesar de lo que se ha dicho sobre su eficacia en las fiebres intermitentes, le creemos poco capaz de llenar indicaciones de este género de enfermedades, aun cuando sean larvadas.

Las neuralgias de la espigelia, sin embargo, tienen un curso intermitente, ya que no exactamente periódico; se presentan por accesos que empiezan por incomodidades, espulsion de gases, calofríos y aun bocanadas de calor.

Disipados estos fenómenos accesorios, se fijan los dolores, y suelen hacerse sumamente agudos, acompañados de algunos movimientos convulsivos y seguidos de pesadez y quebrantamiento.

Este medicamento corresponde á ciertas neuralgias que complican á una fiebre intermitente rebelde con alteracion profunda de la nutricion y atonía de los órganos digestivos.

Su eficacia se manifiesta mas en ciertas fiebres verminosas que han resistido á la cina, ó que reclaman al parecer su administracion por una palidez estremada, debilidad paralítica, mucosidades nasales abundantes, tension del vientre y dolores en algunos puntos del mismo, diarrea, opresion, palpitaciones con ansiedad, hambre canina sin convulsion.

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2.º Congestiones.—La espigelia está indicada en las opresiones y palpitaciones congestivas, en la congestion y éstasis venosa abdominal, cuando, además de los síntomas propios de estas congestiones y plétoras locales, hay sequedad y mal estado de la piel, orzuelos y otros granos de carácter venoso, tendencia al desfallecimiento, frio, vértigos, ansiedad.

3.º Flegmasías subagudas y crónicas.—Rubicundeces lívidas, irritaciones de las mucosas, flujos serosos, mucosos y purulentos, neuralgia, dolor de escoriacion, latido, tales son los síntomas locales; pero, ó proceden del empobrecimiento de la sangre ó mejor aun del esceso de jugos blancos alterados y en un estado escrofuloso, ó son de carácter artrítico.

Este último aspecto es el que domina en la oftalmía y las diversas afecciones del ojo que son propias de espigelia.

Los médicos de la América del Norte la tienen en grande aprecio para las diversas formas de oftalmía artrítica, cuando á los síntomas comunes se agregan dolores lancinantes y quemantes, afeccion ocular mas bien profunda que superficial, sensacion de dilatacion del globo del ojo, inyeccion varicosa que ocasiona á veces la formacion de un cordoncito alrededor de la córnea.

Se debe recurrir á este medicamento cuando las neuralgias ó las congestiones artríticas del ojo y de las partes próximas afectan á este órgano hasta el oscurecimiento glaucomatoso.

Las afecciones neurálgicas y orgánicas del corazon, igualmente artríticas ó reumáticas, corresponden á espigelia, cuando se observa una falta de espontaneidad entre los latidos del corazon y los del pulso, palpitaciones irregulares y violentas, sensacion de temblor ó de ondulacion en la region del corazon, dolores lancinantes, imposibilidad de estar echado sobre el lado izquierdo, dolores que desde el corazon atraviesan el dorso, palpitaciones con opresion y ansiedad.

Cuando este estado persiste ó se reproduce con frecuencia, se agregan síntomas febriles á largos intérvalos; una especie de fiebre con dolores vagos, endolorimiento del cuerpo, sed, hambre estraordinaria, abatimiento, angustia en el pecho.

4.º Neurosis.—La angina de pecho ó asma de Millar se calma, se mitigan sus angustias, sus constricciones pectorales, sus palpitaciones, su peligro inminente de sofocacion, por la accion de la espigelia.

Este medicamento calma tambien ciertos calambres del estómago, que consisten en una sensacion de presion, en lancinaciones que dificultan ó detienen un instante la respiracion; el epigastrio está muy sensible y no puede soportar el contacto de los vértigos. La menor presion sobre el estómago produce angustias, palpitaciones y bocanadas de calor en la cara.

5.º Neuralgias.—La hemicránea reclama espigelia en personas artríticas ó de padres de igual disposicion, si se agrava al aire libre por el ruido y el movimiento; si es conmovente, vertiginosa y casi periódica.

El occipucio está sensible al tacto, la nuca rígida y la cabeza parece que va á estallar. Se adapta muy bien á ciertos tics dolorosos y á la odontalgia; cuando los dolores pasan rápidamente, se estienden al oido, al cuello, á la espalda; se sitúan con preferencia en la órbita, acompañados de ansiedades y palpitaciones de corazon; si hay frecuentemente hinchazon ó palidez de la cara, tumefaccion roja y tirante muy dolorosa al tacto; el dolor de los dientes parece como que va á arrancarlos, presentándose ó desapareciendo con rapidez, en oposicion á los de estaño que se disipan lentamente.

Otros varios síntomas pueden justificar el uso de la espigelia en algunos casos de fiebre catarral, de coriza, de diarrea, de irritacion escorbútica de la boca, de bronquitis, de dolores reumáticos en los miembros, de dispepsia con gusto pútrido y fetidez del aliento, de ciertas afecciones en la piel, tales como forúnculos, rubicundez herpética de las alas de la nariz, escrescencias verrugosas, pequeños accesos en las estremidades, gangliones en el cuello.

El porvenir la dará quizá mas importancia en estos casos, que á otros medicamentos mas conocidos y comprobados hoy por la esperiencia.

Dósis.—Las dósis de la espigelia son las mismas que dejamos indicadas para el cólchico, el aloes, el acónito

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Fuente: Tratado metódico y practico de materia médica y de terapéutica. Fundado en la ley de los semejantes. Por a. Espanet. Traducido al español por d. Pio hernandez y espeso. Médico homeópata. The Project Gutenberg.

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