La observación en Homeopatía

observacion homeopatica

La Materia Médica está llena de indicaciones sobre el aspecto de los enfermos: morfología, estática, actitud, gestos. Siempre me ha parecido interesante OBSERVAR y anotar, desde la entrada en consulta del enfermo, sus reacciones y actitudes, así como su morfología.

Hay presentaciones que, son por sí solas, una confirmación caricatural del remedio.

Por ejemplo, LACHESIS, la mujer parlanchina, con sofocos, suspirando a cada minuto, desabrochada de camisa y con necesidad de abrir la ventana porque se ahoga; o NUX VÓMICA y NATRUM MURIATICUM, que no se abstienen de fumar en la sala de espera; o los obesos, hipertensos, que se quedan dormidos en el sillón mientras esperan a que les recibas en consulta BARYTA CARBÓNICA, AMO-NIUM CARBONICUM Y AURUM;

O el impaciente de ARGENTUM NITRICUM que no pueden soportar que se le haga esperar; o ARSENICUM ÁLBUM, un agitado que no está bien en ningún sitio, cambia de posición mil veces, se pasea por la sala de espera cuidando de que no se arrugue la chaqueta o el pantalón.

Son todos ellos, esos pequeños key notes que facilitan al homeópata la tarea de descubrir el remedio similar al enfermo. Pues, la labor del médico homeópata no sólo es la de interrogar, sino también OBSERVAR (sus gestos, su voz, su cara, sus manos, su morfología, su forma de vestir…). “Ver es saber” (Leonardo da Vinci).

El conjunto de estos signos son la revelación de un buen diagnóstico.

Así pues, podemos observar las manos largas de un PHOSPHORUS en contraste a las pequeñas y gruesas de un CARBÓNICO; o los párpados caídos de SEPIA, CAUSTICUM y GELSEMIUM y los párpados superiores hinchados de KALIUM CARBONICUM; o los vestidos provocativos de PLATINA en contraste a la ropa oscura de SEPIA o los tonos dulces de PULSATILLA así como sus manos violáceas o sus varices; o el temblor de piernas de ZINCUN METALLICUM o de GELSEMIUM; o el jersey en verano de SILÍCEA, PSORINUM o HEPAR SULFUR o todo lo contrario.

Los que se destapan y se desabrochan como SUFUR o LACHESIS; o el sudor del bigote de THUYA, o las manos sudadas de IGNATIA y PHOSPHORUS, o el mal olor de PSORINUM, HEPAR SULFUR, o la halitosis de MERCURIUS SOLUBILIS; o el aspecto de viejo prematuro de CAUSTICUM, SEPIA, NATRUM MUR. y LYCOPODIUM;

O las dos tallas de NATRUM MURIATICUM, de NATRUM SULFUR y de THUYA; o las verrugas de CAUSTICUM, DULCAMARA, ANTIMONIUM CRUDUM, CALCÁREA CARBÓNICA, THUYA, NATRUM MUR.; o la delgadez acentuada de PHOSPHORICUM ACIDUM, CALCÁREA PHOSPHORICA; o la nuez y los pómulos sonrosados de PHOSPHORUS y de PULSATILLA.

O extremadamente colorados de BELLADONNA, SANGUINARIA, SULFUR; o el anquilosamiento de CAUSTICUM y PLUMBUM, que necesitan el apoyo de un bastón; o el niño que no para quieto en consulta, que lo toca todo como SILÍCEA, HYOSCIAMUS, MERCURIUS SOLUBILIS, CHAMOMILLA; o el justiciero, con el maletín cargado de libros como NUX VÓMICA, o los labios inferiores agrietados de NATRUM MUR.

O de ARUM TRIPHYLLUM; o las uñas agrietadas de THUYA, o las uñas con gatos de NATRUM MUR, y un sinfín innumerable de detalles que conforman a cada individuo y le hacen ser particularmente diferente.

El médico homeópata, haciendo un primer estudio del comportamiento y de la morfología del paciente, podrá ya adentrarse en el interrogatorio propiamente homeopático y que se refiere a distintos planos de estudio, que son la llave de la Semiología: los signos etiológicos, los signos mentales, los signos generales, los deseos y aversiones alimentarias, los signos del sueño, los signos genitales y los signos objetivos o locales.

El examen concienzudo del médico homeópata permitirá que no exista ningún tipo de vacilación a la hora de prescribir el remedio homeopático.

Texto: Procan21  Creative Commons License Foto: Denise Chen.



Publicado en: Homeopatía

Leave a Reply

Be the First to Comment!

wpDiscuz