La obesidad infantil y la homeopatía

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Entre los retos que debe afrontar la Medicina y la Salud Pública en el nuevo milenio, debe figurar entre los primeros lugares, el problema que plantee la obesidad en el mundo desarrollado.

En la aparición de la obesidad intervienen muchas variantes, de modo que la comprensión de los mecanismos patogénicos que la ponen en marcha resulta bastante difícil.

Es obvio que para que exista una ganancia de peso debe haber un desequilibrio entre el ingreso de energía (alimentación) y el gasto calórico (termogénesis), factores genéticos, hormonales, metabólicos, ambientales y psicológicos influyen en la inclinación en uno u otro sentido. La dieta es obligatoriamente el primer paso en la terapéutica de la obesidad.

El estudio de la obesidad presenta numerosas dificultades pues se trata de una afección plurifactorial, que cada uno puede entender bajo el punto de vista de su propia especialidad: nutricionista, endocrinólogo, internista, psiquiatra, homeópata… Cada uno se apoya razonablemente en teorías todas válidas, aunque no siempre eficaces.

Vivimos en un periodo de sobreabundancia y sedentarismo a todos los niveles. Y es en la alimentación donde el hombre occidental padece sus consecuencias.

Una buena alimentación + una buena nutrición = salud excelente. Pero desgraciadamente esta ecuación perfecta no se cumple en absoluto.

Visión de la Homeopatía

Las relaciones de la Homeopatía y la obesidad son muy claras, y es cierto que una terapéutica que busca reequilibrar el “terreno” no puede más que suscitar un interés ante un fenómeno global como es la obesidad, que afecte al individuo en su totalidad física y psíquica.

La salud es sinónimo de equilibrio general del individuo. Equilibrio comprometido por diferentes factores: toxinas endógenas, toxinas exógenas, errores de higiene…

Todos estos elementos contribuyen a la ruptura de este equilibrio indispensable, a la afectación de la salud.

La Homeopatía estudia nuestras características personales, físicas, psicológicas y nuestros hábitos alimentarios. Reequilibra nuestras deficiencias profundas para luchar contra todos estos elementos indeseables.

El poder de las diluciones homeopáticas trata el terreno para llegar a estimular nuestras defensas naturales provocando la definición de todas las toxinas.

Es en esencia la gran definición de la homeopatía: la individualización del enfermo y del tratamiento.

El estudio de una persona desde el punto de vista homeopático se sostiene en un trípode con tres elementos esenciales: la Constitución (la morfo-tipología, la totalidad del individuo en el espacio, es el orden, la potencialidad, la estructura), el Temperamento (la apreciación global del comportamiento) y la Diátesis (las patologías pasadas y presentes).

A grandes rasgos esta es la visión de la Homeopatía. Una medicina individualizada para un problema, en este caso, como la obesidad, que es globalizado.

Son muchos los remedios homeopáticos que se pueden elegir para tratar la Obesidad, pero no debemos olvidar que la elección de uno de ellos debe ser el remedio similar a la persona a tratar.

Entre los destacados:

CALCAREA CARBONICA,

GRAPHYTES,

Antimonium CRUDUM,

NATRUM CARBONICUM,

BOVISTA,

KALIUM CARBONICUM,

BARYTA CARBONICA,

NATRUM SULFUR,

THUYA,

ANACARDIUM,

NUX VOMICA,

SULFUR, …

El remedio elegido se prescribirá sistemáticamente una vez a la semana en dosis altas 15 o 30 CH y en baja dilución 5 o 7 CH todos los días.

Texto: Procan21  Creative Commons License Foto: Shaeree



Publicado en: Homeopatía para niños

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