Nitri Acidum – Acido nítrico – Acido azótico – Materia médica

§ I.—Historia. El ácido azótico empezó á usarse á fines del último siglo en las enfermedades del hígado. Pronto se observó su poderosa accion sobre la sangre y sobre la vida nutritiva.

Se apreciaron tambien sus relaciones con las glándulas salivales, por lo que se le hizo análogo del mercurio y se formó la idea de emplearle en ciertas afecciones sifilíticas.

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De los ensayos se pasa á la práctica, y despues al abuso. Swediaur reasume los resultados obtenidos en los primeros años de su siglo.

Desde entonces, el ácido azótico fué administrado mas particularmente en algunas afecciones sifilíticas inveteradas, en ciertos infartos del hígado, en varias afecciones cutáneas, en leucorreas, afecciones escorbúticas, escrofulosas, artríticas, en hemorragias, fiebres malignas, flujos de vientre y en fiebres intermitentes, hasta el punto que Pearson le ha preconizado como un sucedáneo de la quina.

Las experimentaciones fisiológicas de Hahnemann y las observaciones de un gran número de médicos, entre otros K. Hoffmann, Alyon, Sandford y Pereira, nos permiten hoy apreciar con mas exactitud la accion de este medicamento, sin estender demasiado la esfera de su actividad.

Al hablar de los alcalinos, harémos resaltar las diferencias que caracterizan su accion y la de los ácidos minerales (véase Carbonato de cal).

Solo dirémos aquí en general, que la diátesis, la alteracion dinámica y hematósica, efecto de los alcalinos, ofrece los síntomas siguientes: abatimiento continuo de la vitalidad despues de algunos esfuerzos de una reaccion impotente, parálisis con sudor y flujo mucoso, secreciones aumentadas, fenómenos nerviosos y neurálgicos, úlceras, erupciones cutáneas con superabundancia de jugos muy elaborados.

La diátesis provocada por los ácidos minerales, consiste mas particularmente en eretismo, tension, fiebre nerviosa, aftas, úlceras y erupciones cutáneas con flujos saniosos y jugos muy elaborados ó animalizados.

Esta distincion nos ofrece la ocasion de decir que todas las caquexias y las diátesis morbosas se asemejan bajo un punto de vista, que es el estado anémico; pero á esta anemia se unen circunstancias y condiciones orgánicas y sintomáticas que reclaman cualquier otro medicamento que no sea el hierro. Verémos, al tratar de este, que no responde á todas las anemias, ni á todas las clorosis.

§ II.—Efectos fisiológicos.

Aparte de las esperimentaciones fisiológicas, Sachs reconocia ya en el ácido azótico una grande influencia sobre la vida vegetativa. Cierto es que no tiene sobre el corazon mas que una accion secundaria, y que su fiebre es irregular, con predominio del frio y de los sudores ácidos ó fétidos, y siempre secundaria ó sintomática de la diátesis ó de la alteracion de la sangre.

Por esta razon, los síntomas de flegmasías que tiene no son mas que espresiones del estado diatésico, sea cual quiera su sitio: en los ojos, en los oidos, en la garganta y en la piel; las flegmasías tienen siempre una marcha subaguda, y aun muchas veces crónica.

Este estado diatésico está caracterizado por la sequedad de la piel y el aumento de las secreciones internas, ya de orina, ya de saliva, de mucosidades intestinales ó vaginales.

Tambien lo está por infartos linfáticos, periósticos; por aftas, ulceraciones sobre las membranas mucosas; por úlceras y erupciones en la piel, por la palidez amarillenta de la cara, de las mucosas y de los tejidos, ojos hundidos, y en general, por la decoloracion de la sangre, por una estrema debilidad muscular con temblor, pesadez de los miembros y algunas veces convulsiones epileptiformes; por el marasmo y la facilidad á resfriarse, por los desórdenes de la digestion que está acompañada de fatiga, bocanadas incómodas de calor, sudor, palpitaciones de corazon, angustias, somnolencia, náuseas, eructos ácidos, regurgitaciones acuosas, calambres en el estómago, sensaciones de ardor ó de frio, timpanitis mas sensible con este último, deposiciones diarréicas, lientéricas ó pútridas.

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El sueño está agitado é interrumpido por la escitacion nerviosa del corazon y por dolores erráticos; la somnolencia abate durante el dia; la parte moral está inquieta y tiende á la hipocondría; hay irritabilidad y aun accesos de furor, y otras veces, una profunda apatía; el enfermo presenta con frecuencia las disposiciones de las personas nostálgicas.

El sistema nervioso está afectado del mismo modo que el circulatorio, es decir, secundariamente, y por el intermedio de la alteracion de los líquidos y aun de los sólidos.

Los dolores son dislacerantes, quemantes, y ocupan, no solo los tejidos ó las mucosas, sino las partes profundas de los miembros, como los dolores osteócopos. La cefalalgia se sitúa con preferencia en el vértice de la cabeza, y se presenta por accesos con vómitos y vértigos.

Las observaciones siguientes corresponden mas principalmente á los fenómenos nerviosos: agravacion de los dolores al tacto, por la impresion del aire frio y por los cambios de tiempo; se agravan tambien en la cama y por tarde y mañana; el lado izquierdo del cuerpo es el afectado con preferencia.

Los síntomas febriles y los que se refieren á las funciones nutritivas se exasperan por la noche, por el movimiento, por la accion de la luz y durante ó despues de la comida.

El conjunto de fenómenos de los sistemas respiratorio, digestivo y linfático, del corazon, de las mucosas y de la piel, espresa un estado venoso que caracteriza la accion del ácido azótico en el curso de su evolucion, hasta su complemento en la diátesis que le es propia: y esta es tanto mas notable, cuanto que abraza los dos elementos de la vida vegetativa, ó lo que es lo mismo, la eliminacion y asimilacion, la destruccion y produccion; de suerte, que en ciertas condiciones orgánicas aun desconocidas, el ácido azótico, por su accion dinámica, determina la ulceracion y erosion de los tejidos, detiene la plasticidad, y en otras circunstancias la escita y la exagera, desarrollando vegetaciones y escrescencias, generalmente sobre las superficies ulceradas, como por una exuberancia plástica.

El ácido azótico es análogo á la sal marina (hidroclorato de sosa) en su accion sobre la piel y la circulacion, con caquexia; tiene igualmente relaciones con el carbonato de cal, en lo relativo á su influencia sobre la plasticidad, y con el subcarbonato de potasa, en su accion sobre las superficies exhalantes y las mucosas.

La analogía entre el ácido azótico y el mercurio, respecto á la erosion y destruccion de los tejidos, es mas notable, mas proporcionalmente igual y casi en las mismas condiciones que con los otros ácidos minerales, pues tienden á la misma diátesis y tienen una influencia casi igual sobre la hematosis y sobre la misma sangre por su defibrinacion y decoloracion, sin aumento de su parte serosa, que es lo contrario á lo que se observa en muchas sales, y en los alcalinos en particular.

Tambien los ácidos minerales, tales como el ácido192 clorhídrico, el sulfúrico, el fosfórico, el azótico de que nos ocupamos, y aun el hidroclorato de hierro, son muy eficaces en los accidentes hemorrágicos de las fiebres graves, nerviosas.

Producen los mejores efectos sobre las superficies mucosas que carecen de tonicidad, y dejan escapar una sangre que se ha hecho antes muy líquida, pero no muy serosa. Sus efectos son los mismos sobre las superficies ulceradas y sangrantes.

Esta accion esplica, en las congestiones pasivas y los éstasis sanguíneos que naturalmente supone, la irregularidad é intermitencia del pulso de todas estas sustancias; el pulso frecuente, débil é intermitente del hidroclorato de hierro, el intermitente del ácido fosfórico y del clorhídrico, y la irregularidad del mismo en el ácido sulfúrico.

Pero el ácido azótico difiere esencialmente de los otros por el desarrollo y estension de la plasticidad, en la produccion de las escrescencias, de los granos ficiformes, de las vegetaciones, de las crestas carnosas sobre las úlceras, en el borde de las soluciones de continuidad y en las mucosas.

Bajo este aspecto, tiene analogía con la tuya y con el licopodio, pero las vegetaciones del primero no son lisas y unidas, sino rugosas y hendidas. El ácido azótico, en fin, cuenta, entre sus efectos, fisuras y rágades, cutáneas ó mucosas. Estos efectos tambien corresponden al grafito, al licopodio y al azufre.

El ácido azótico debe ser considerado como uno de los medicamentos de accion asténica y deprimente bien caracterizada. El efecto primitivo escitante no siempre se presenta, y concluye muy pronto por su tendencia á la astenia.

Otros varios medicamentos están en el mismo caso, y principalmente el mercurio, el sílice, la sepia, los ácidos minerales que tienen con el ácido azótico síntomas comunes de astenia fija, mezclada de movimientos rápidos de escitacion por influjo y sin constancia; alternativas de efectos opuestos como por impotencia de reaccion, tales como escitabilidad de los sentidos y debilitacion sensorial; tension, sequedad de las superficies exhalantes y retencion con hipersecreciones; exaltacion del apetito venéreo é impotencia; agitacion del espíritu que impide el reposo y somnolencia, aun comatosa, y siempre, por último, anemia, caquexia, calor acre, alteracion del gusto, fetidez de la boca, putridez de los productos segregados, flojedad, decoloracion y abotagamiento de las carnes, irritaciones asténicas de las mucosas con reblandecimiento y aftas, friabilidad de los huesos y flujos colicuativos.

§ III.—Efectos terapéuticos.

A. Afecciones febriles y nerviosas.—En las indicaciones del ácido azótico, es necesario atender á la manera de espresarse la astenia. Es mas bien una depresion vital que escluye toda agudeza febril y flegmásica, no solo en cuanto al elemento inflamatorio, sino en cuanto á una escitacion esencial cualquiera del sistema sanguíneo.

Son muy propias del ácido azótico las fiebres sintomáticas de una lesion orgánica, las úlceras, la cáries, el flujo mucoso ó mas bien seroso-purulento de la nariz, de los bronquios, del intestino, de la vagina; las fiebres revelan sus formas lentas y hécticas, y constituyen las tisis: hay siempre flujos colicuativos, de sudores al menos nocturnos y fétidos, ó de orinas fétidas tambien, turbias, moco-purulentas, ó albuminosas.

El frio de la piel, y aun la sensacion de frio habitual, las exacerbaciones remitentes despues de medio dia, y un calor acre por la noche, caracterizan esas fiebres hécticas independientemente de los síntomas generales diatésicos y de los locales que pertenecen á la lesion, á la afeccion local.

La astenia que combate el ácido azótico no afecta la fibra de los músculos y de las membranas musculares, sino secundariamente, despues de algun tiempo, y á consecuencia del empobrecimiento de la sangre: esta astenia de la fibra no es característica; la que lo es, afecta el sistema capilar, las estremidades venosas, los poros cutáneos y mucosos, y la estremidad de los vasos exhalantes y secretorios.

Esta atonía se manifiesta por estancaciones sanguíneas, por hemorragias pasivas, por flujos mucosos, salivares, purulentos….., que por su falta de elaboracion adquieren rápidamente cualidades mas bien pútridas y fétidas, que ácres y corrosivas.

Además de esta atonía que llega hasta los vasos exhalantes, se escapan materiales abundantes que la economía no repara con facilidad. De aquí resulta un grande enflaquecimiento y cierto eretismo de los sistemas circulatorio y nervioso que caracteriza el último período de la caquexia, y que, en fin, está indicado.

1.º En las afecciones asmáticas, en personas delicadas, aniquiladas sobre todo por el libertinaje, y si al mismo tiempo hay coriza fluente, diarrea, esputos abundantes fuera de los accesos;

2.º en la histeria de las personas nerviosas ó linfáticas que han abusado de los placeres y en las que las reglas son habitualmente escesivas, ó están suprimidas por la plenitud venosa abdominal que constituye al útero en un estado de espasmo: en este caso, los dolores se propagan del sacro al dorso, á las costillas y son seguidos de eructos, flatulencia, desfallecimiento, á cuya sensacion acompañan los temblores, los espasmos torácicos y la bola histérica;

3.º en las neuralgias y dolores osteócopos dependientes tambien del estado general y que consisten en odontalgias nocturnas, en hemicráneas, en la ciática y otros dolores de carácter reumático que pueden referirse á algun accidente sifilítico, á la supresion de una gonorrea, al abuso del mercurio, á una caquexia escrofulosa;

4.º la sobrescitacion nerviosa debida á la intoxicacion mercurial es aun del dominio de este medicamento.

B. Afecciones ulcerosas, vegetativas, sifilíticas y mercuriales.—El mercurio no cura siempre todos los chancros y todas las formas de la sífilis; algunas veces las sostiene y las provoca. En este caso es preciso recurrir á otros medicamentos entre los que el ácido azótico es uno de los mas importantes.

Este medicamento suple muy bien la insuficiencia del mercurio en el muguet y las aftas de los niños ó de las personas mayores. Merece por lo mismo ser empleado con preferencia á los otros ácidos minerales y al borax.

Cura perfectamente los chancros y las pequeñas ulceraciones cutáneas y mucosas de cuyo fondo se elevan vegetaciones, carnosidades que sangran fácilmente. La tuya es preferible cuando ni hay fetidez del pus, ni hemorragia de la superficio ulcerada.

Si se divide la sífilis en dos períodos, el ulceroso y el productivo ó luxuriante, el mercurio responde al primero, el ácido azótico al segundo; sin embargo, las vegetaciones absolutamente sifilíticas, y á las que se da el nombre de coliflores, deben ser tratadas con el mercurio, siempre que no se haya usado un mes antes.

Algunos prácticos alternan el ácido nítrico con la196 tuya en las vegetaciones carnosas de los chancros, en los grandes labios, en la cara interna del prepucio y del ano; tales son los granos sicósicos lisos, inflamados ó no, los condilomas, los higos pediculados ó puntiagudos, los tubérculos mucosos aplanados. Las indicaciones del ácido azótico se estienden hasta las escrescencias verrugosas que son algunas veces propias del sílice y la estafisagria, y hasta las verrugas simples y blandas, mas que ninguna otra produccion sicósica, manifiestan en el ácido azótico una accion electiva sobre el dérmis.

Todos los accidentes sifilíticos rebeldes al mercurio, ó sostenidos por este medicamento, reclaman primero el uso del ácido azótico, ó quizá del yoduro potásico; tales son: las inflamaciones de los huesos, las periostitis, las cáries, sobre todo las de los huesos de la cara. En estos casos, el oro es el mas poderoso competidor, así como en los dolores osteócopos rebeldes.

El sulfuro de cal disputa la eficacia al ácido azótico, cuando hay abundante supuracion, y el azufre en la calvicie mercurial; pero es probable que ni el yodo ni el sulfuro de cal sean mas eficaces para la curacion de la salivacion mercurial.

El ácido azótico está tambien indicado en la blenorragia causada ó sostenida por el mercurio, y la en que existen vegetaciones cuya presencia produce la blenorragia.

Esta gonorrea sicósica parece exigir mejor la tuya; pero es á veces tan rebelde, que, como la gota militar, exige el uso de otros medicamentos segun las circunstancias de diátesis, estado local, etc. Entre los indicados, se distinguen el azufre, el licopodio, la plata, la sepia y el sulfuro de cal.

C. Fisuras en el ano.—Se emplea igualmente el ácido azótico contra las fisuras en el ano, tanto por su electividad sobre el dérmis, cuanto por apropiacion á los accidentes sifilíticos y mercuriales.

Estas fisuras exigen con frecuencia otros medicamentos, porque la medicacion debe dirigirse á los dos elementos de la afeccion, la lesion material y el espasmo; pues la fisura es una ulceracion estrecha, prolongada, que determina la contraccion espasmódica del esfinter.

Como suele suceder que la contraccion sea la única causa de la fisura, se comprende bien que ignacia la haya curado por sí sola, especialmente cuando hay procidencia del recto.

Casos hay de fisuras en los que puede el médico verse obligado á recurrir á la nuez vómica, al arsénico, al plomo, al ácido fosfórico, á la sal marina, al mezereum, al zinc, á la tuya y al sílice, segun los síntomas accesorios, aun cuando el ácido azótico sea, si no indispensable, al menos necesario y casi siempre útil racionalmente pensando; porque aparte de su indicacion, basada sobre una causa sifilítica probable y de sus relaciones con el tejido dermoide, base de la fisura, resta aun su relacion con el sistema venoso abdominal, las venas hemorroidales y el ano.

D. Afecciones irritativas y flegmorrágicas de las membranas mucosas.—Segun las causas y los síntomas concomitantes, el ácido nítrico es igual en eficacia al licopodio, subcarbonato de potasa, sulfuro de cal y estaño, en las afecciones supurantes del pecho y de otras superficies mucosas.

Dirige tambien su accion, así como el licopodio, á las lesiones del parénquima pulmonal, y aun es mas eficaz que él en las formaciones purulentas del hígado y otras vísceras, de los huesos mismos, cuando la cáries sea de naturaleza puramente escrofulosa.

El lector puede hallar sin dificultad la indicacion del ácido azótico en los flujos asténicos y colicuativos, así como en las subirritaciones de las mucosas, por los datos y afecciones siguientes: sudores generales ó parciales de los piés, de la axila, con fetidez; deposiciones diarréicas, ya biliosas y por afeccion del hígado, ya mucosas y por astenia, ya purulentas y sanguinolentas por irritacion pútrida ó por reblandecimiento y ulceracion; flujo de orinas albuminosas y aun diabéticas; anginas sifilíticas ó mercuriales por recidiva; estomatitis escorbútica; leucorrea, otorrea, generalmente consecutivas de afecciones sifilíticas ó de tratamientos inconvenientes; fiebres exantemáticas; gastritis crónica con vómitos y regurgitaciones, dolores calambróides y diarrea; oftalmía escrofulosa, con ó sin ulceracion.

La pulsatila ayuda mucho en estos casos á la accion del ácido azótico, y el arsénico le reemplaza en las ulceraciones con ardor y sequedad, ó grande acritud de las lágrimas ó del moco-pus.

El ácido azótico está mejor indicado en los casos de ulceracion de la córnea con supuracion, y en la cáries escrofulosa del oido interno, circunstancias en las cuales el azufre y el carbonato de cal son muy útiles. El ácido azótico se alterna ventajosamente con el fósforo, ó se usa solo en la ozena escrofulosa.

E. Afecciones cutáneas.—El ácido azótico se dirige primero á las manchas hepáticas, á las sifílides, y en general á toda erupcion que presenta un color cobrizo ó rojizo oscuro.

Es tambien eficaz este medicamento en las efélides y puntos negros que se manifiestan en la piel de la cara.

Se le emplea igualmente en la tiña húmeda, contra las úlceras análogas al chancro, en algunos casos de mentagra y de acné, contra la corona Veneris y las pústulas impetiginosas, que tambien se curan algunas veces con el licopodio, el fósforo, sílice, dulcamara y el carbonato de cal; contra el intertrigo de los niños y de los adultos; en los sabañones que repiten todos los años á la presentacion del frio, con dolores escocientes.

En todas estas afecciones, la indicacion del ácido azótico es tanto mas fácil de establecer, cuanto mas caractericen su accion los síntomas concomitantes ó locales; que corresponda al estado diatésico, y que haya circunstancias de mercurializacion é infeccion sifilítica, aunque sean antiguas.

Por último, estas circunstancias hacen á veces necesario el ácido azótico en enfermedades para las que no tiene al parecer indicacion, como en la epilepsia, laringitis crónica, etc.

Dósis.—Se usa con preferencia pociones con agua muy pura con una ó varias gotas de bajas atenuaciones, y aun del ácido azótico puro, en las afecciones discrásicas febriles ó sin fiebre, en las afecciones aftosas, ulcerosas, y en la salivacion mercurial. En estos casos se ha recurrido á las lociones, inyecciones y gargarismos de agua ligeramente acidulada con esta sustancia.

Cuando se trata de vegetaciones y verrugas, es útil, además del uso interno, tocar las escrescencias ó las úlceras y las aftas, con una mezcla de una parte del ácido nítrico para tres ó cuatro de agua pura.

En general, las afecciones mercuriales exigen dósis de la primera, segunda ó tercera atenuacion, administradas por algunas semanas; pero serán preferibles las dósis mas débiles, cuanto mas pronunciadas sean la astenia y la falta de irritacion, ya en las afecciones febriles, ya en las neuralgias é irritaciones de las mucosas.

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Fuente: Tratado metódico y practico de materia médica y de terapéutica. Fundado en la ley de los semejantes. Por a. Espanet. Traducido al español por d. Pio hernandez y espeso. Médico homeópata. The Project Gutenberg.

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