Mercurius – Mercurio – Materia médica

mercurio homeopatía§ 1.—Historia.

Con el título de mercurio estudiarémos las diferentes preparaciones y sus diversas sales, porque sus efectos pueden comprenderse en conjunto, procurando indicar las diferencias y sus particularidades conocidas.

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Empezarémos por las sustancias que constituyen los compuestos mercuriales mas simples, es decir, el mercurio en el estado de division perfecta, como las trituraciones de mercurio vivo y soluble de Hahnemann, preparacion que se altera fácilmente estando triturada, pero que es la mas usada; no es ni un óxido ni un protóxido, sino un sub-protonitrato-amoníaco-mercurial; vendrán despues el óxido ó precipitado rojo de mercurio, luego las combinaciones del mercurio con el azufre, el yodo y el bromo, ó los sulfuros negro y rojo de mercurio, el protoyoduro y peryoduro de mercurio, el protobromuro y el deuto ó bibromuro de mercurio.

Restan aun las preparaciones en que entra el cloro, y son, el protocloruro y deutocloruro de mercurio, es decir, el mercurio vivo ó calomelano y el sublimado corrosivo; las en que entra el cianógeno para formar el cianuro ó prusiato de mercurio, y por último, el acetato, nitrato de mercurio, etc.

Desde principios del siglo pasado se ha usado mucho el mercurio y ha sido objeto de numerosos escritos. Pocos son los medicamentos que hayan producido efectos tan benéficos á la par que tan fatales, pudiéndose aplicar aquí aquello de: Abussus optimi pessimus.

Independientemente de los efectos desastrosos de las dósis escesivas ó por largo tiempo usadas en las afecciones sifilíticas positivas, hubo un tiempo en que se le prodigó en la mayor parte de las enfermedades, en la gratuita hipótesis de una sífilis latente.

Hoy se comete la injusticia contraría, al creer que el elemento sifilítico no complica muchas enfermedades sobre todo crónicas. Se puede atribuir esta falsa seguridad al abuso mismo que se ha hecho del mercurio y á la opinion que considera á muchas gonorreas como no sifilíticas.

Hablando en su cátedra del mercurio el erudito Zlatarowich, profesor de materia médica y de terapéutica en Viena, se quedó admirado de la grande semejanza de sus efectos fisiológicos con los síntomas de las sífilis, y que no podia continuar sus lecciones sino con la ayuda de los trabajos de Hahnemann; sus esplicaciones desde entonces tomaron un interés estraordinario.

Muchos prácticos dejan de curar ó curan muy lentamente la sífilis por el uso que hacen de dósis crecidas de mercurio, pues en vez de disminuirlas, las aumentan mas y mas sin pensar que las atenuaciones convenientemente debilitadas desenvuelven mejor y con mas seguridad los efectos especiales curativos únicos que deben investigarse.

Aun cuando Hahnemann no hubiera prestado mas servicios que el de fijar la atencion de los prácticos sobre este punto, bastaria para merecer bien de la humanidad y de la ciencia.

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Administrado primeramente el mercurio en la sífilis únicamente, se ha estendido despues su uso á un gran número de enfermedades, tales como la lepra, el escorbuto, la escrófula, varias afecciones de los ojos, la angina; en casi todas las afecciones catarrales y flegmásicas de las membranas mucosas, de las glándulas y de la piel; en la viruela y otras muchas enfermedades cutáneas; en las afecciones verminosas, la plica, el antrax, la peste, la hidropesía, la neumonía, la hepatitis, la metritis, la disentería, el histerismo, la epilepsia, la manía, el tétanos, la rabia. Es casi increible que se use hoy tan poco el mercurio en estas enfermedades, siendo un hecho su similitud con la mayor parte de ellas, y que en algunas es en estremo eficaz.

§ II.—Efectos fisiológicos.

Al estudiar el mercurio, importa mucho mas que con cualquier otro medicamento, estudiar su accion en conjunto y en todos los aparatos, segun lo que repetidas veces hemos manifestado.

Pero al abordar este trabajo, no es posible desconocer con cuánta razon prácticos distinguidos han podido decir que bastaba un pequeño número de medicamentos bien conocidos para obtener los resultados apetecidos.

En efecto, con la posesion de treinta medicamentos tan perfectamente conocidos como este, se logrará, bien empleados, resultados tan numerosos como variados; medios que evitarian, en una infinidad de casos, el recurrir á otros menos conocidos, aunque en apariencia se manifiesten mas especiales, ¡tan vasta es su esfera de accion, tan grandes sus propiedades!

El mercurio ataca á todos los órganos, pero solo parece obrar electivamente sobre el sistema linfático, y por consiguiente sobre la piel y sus dependencias, sobre las membranas mucosas, serosas, fibrosas y sero-fibrosas, sobre las aponeurosis, los tendones, los ligamentos, las cápsulas sinoviales; el periostio, los huesos, sobre el tejido celular, las glándulas, los gánglios, los vasos linfáticos y sobre las venas que son como la espansion, y mas especialmente sobre los vasos del sistema de la vena porta.

El mercurio tiene además la especificidad de ser el antídoto del vírus sifilítico, si bien no le ataca mas que en el dominio del sistema linfático.

Un autor ha caracterizado perfectamente al mercurio denominándole medicamento venoso-linfático. Esta palabra comprende todos los efectos del mercurio.

No hay órgano que no afecte, porque no hay tampoco uno en el que no entre algun elemento del sistema linfático, como parte integrante ó como de relacion.

En cuanto á los órganos particulares, hé aquí el órden en que están segun sus relaciones con los efectos del mercurio, y segun la susceptibilidad para ser modificados mas fácilmente: las glándulas salivales y las amígdalas, la campanilla, el velo del paladar, la bóveda palatina, la lengua, los dientes, las encías, la faringe y la laringe, los órganos génito-urinarios, los ojos, la nariz, los pulmones, el tubo digestivo, el hígado, las articulaciones, etc.

La progresion de su influencia en el sistema nervioso es esta: agitacion, endolorimiento de todo el cuerpo, quebrantamiento, debilidad, temblores, movimientos convulsivos, calambres, rigidez, resolucion de las fuerzas radicales, escitabilidad, estremada sensibilidad al dolor, parálisis.

En el sistema sanguíneo se espresa de este modo: movimientos congestivos aun violentos, fluxiones, inflamaciones vivas, fiebre ardiente, erética. Mas en atencion á sus síntomas, estas fluxiones, estas inflamaciones, esta fiebre, tienen una marcha incierta, poco constante; los tejidos no reaccionan; el sistema sanguíneo no obra de pronto y como escitado directamente por el elemento flegmásico, sino de un modo pasivo y sufriendo el impulso de otro sistema; el linfático es el centro de accion y el punto de eleccion del medicamento.

El sistema gástrico por sus numerosos síntomas: aftas, estomacace, fluxiones, depravacion del gusto y del apetito, náuseas, aflujo de saliva y agua nauseabunda en la boca, vómitos amargos, hipo, dolor quemante, sensibilidad y tumefaccion en la region hepática, vientre duro y timpanizado, cólicos, deposiciones diarréicas y disentéricas….., confirma mas y mas el estado linfático con orgasmo sanguíneo mas ó menos pronunciado.

En todo este conjunto de síntomas, no se halla el carácter gástrico esencial, como por ejemplo, en la nuez vómica; sino una afeccion principal del sistema linfático en las membranas mucosas y sus folículos, en el tejido celular y sus mallas, en las glándulas y sus vasos capilares.

Despues de la primera influencia pronta y rápida del medicamento sobre tal ó cual órgano, la alteracion del sistema nervioso parece agotar su propia actividad; desde entonces todo toma una marcha crónica hácia la descomposicion; pues el último término de la accion del mercurio es el de disminuir la cohesion de las fibras, de reblandecer los tejidos, de relajar las mallas de las láminas celulares en las que penetran y se acumulan los jugos blancos.

La accion del mercurio se desarrolla mas poderosamente por la noche y en la cama que por el dia. Esta sobreescitacion de su accion empieza con la noche y concluye con ella; el calor de la cama la aumenta; la aplicacion del frio no la disminuye sin embargo, y el movimiento agrava el padecimiento.

Pudiera decirse que esta accion, esencialmente descomponente, se detiene por la escitacion solar y diurna, como si la electricidad positiva del dia ejerciese alguna influencia.

La influencia del mercurio sobre el moral espresa la naturaleza de su accion: despues de los síntomas de irascibilidad, sobrevienen los mas constantes de morosidad, de aversion á toda ocupacion, de insulseces, y los del último período en fin, como la instabilidad y falta de armonía en las ideas, la debilidad de la memoria, el disgusto á la vida, la manía automática.

La disolucion moral está en relacion con la física.

El mercurio es análogo á acónito en las afecciones febriles habida consideracion á la efervescencia sanguínea. Pero esta efervescencia solo se exacerba en los casos propios del mercurio, por la escitacion nerviosa ó por el eretismo producido por la alteracion de la sangre en el sentido de empobrecimiento de este líquido, que no es bastante estimulante y plástico para contener el sistema nervioso en la estabilidad fisiológica: sanguis moderator nervorum; el mercurio obra sobre el sistema linfático, como el acónito sobre el sanguíneo arterial.

Las flegmasías propias del mercurio tienen analogía con las de la brionia, en lo relativo al sistema linfático; pero en la congestion é inflamacion, el mercurio desplega una agudeza mayor y mas rápida, y llega mas pronto, ya á la supuracion, ya á una acumulacion serosa, ya á la exudacion plástica, ó á la induracion por la astenia de la fibra.

Tambien se advierte alguna analogía entre la movilidad de las fluxiones del mercurio y las de la pulsatila; pero en el primero, esta movilidad se estiende á los sistemas nervioso y linfático, y en la segunda se propaga primitivamente al sistema sanguíneo venoso.

El mercurio se distingue del arsénico por la vivacidad del orgasmo y del eretismo inicial, y por la relajacion que resulta inmediatamente.

El coriza, por ejemplo, se hace pronto fluente, la bronquitis llega á la espectoracion, las flogosis intestinales determinan flujos abundantes en seguida; la fiebre mas pronunciada conduce en poco tiempo á la postracion, y el calor sofocante rompe en un sudor copioso.

La accion del mercurio es opuesta á la del azufre; por esta razon es tan útil el uso alternativo de los dos en ciertas afecciones crónicas en las que es preciso acelerar el curso de la enfermedad; el azufre se dirige al eretismo sanguíneo, y el mercurio al linfático.

Hay perturbacion para la indicacion de uno y otro, y hasta se puede decir que poseen la propiedad de escitar la vitalidad; el opio hace lo mismo, pero obrando directamente en el sistema nervioso.

El mercurio además está en relacion con la plasticidad, siendo por consiguiente tan útil como el carbonato de cal en los niños cuyo estado de linfatismo y de inercia parece impedir ó embotar la accion de los medicamentos.

Respecto á este asunto, es importante indicar que la accion del mercurio varía en los diversos sistemas orgánicos segun la dósis, mas que ningun otro medicamento.

Así pues, á dósis infinitesimales obra principalmente en la esfera nerviosa; en atenuaciones menores, asimismo en dósis masivas, obra en la infeccion sifilítica y en la esfera vegetativa.

Esta observacion es una de las mas prácticas, y aplicable á todos los medicamentos en mas ó menos escala; pero es de mas importancia para los destinados á obrar en afecciones virulentas y en las discrasias, como el mercurio, el azufre, el yodo, el oro, el hierro, el carbonato de potasa, el sulfuro de cal, etc.; es, en fin, cada dia mas necesaria una posologia que comprenda todos los grados de cantidad y atenuacion de los medicamentos, desde una dósis de sustancia pura en disolucion ó en estado de division conveniente, hasta las dósis tan atenuadas que solo un ignorante es capaz de poner en duda.

Cada práctico puede asegurarse apropiándolas con exactitud en cada caso, que todas estas dósis gozan de una accion real, positiva. Este hecho, que es ya del dominio de la ciencia, es el orígen de nuestras riquezas terapéuticas y la causa de la propagacion del arte de curar.

El mercurio se ha usado con la idea de comunicar á la sangre y á los humores una potencia refractaria á las leyes de la vida y que les hace menos propios á la nutricion.

Esta hipótesis no produce utilidad alguna práctica. Confiamos en que estas páginas ofrecerán ideas mas claras, mas prácticas.

El mercurio, como tóxico, altera la sangre haciéndola mas flúida, menos plástica, y produce una caquexia particular, es verdad; pero no se le emplea para desarrollar efectos antiplásticos generales, sino para desenvolver efectos terapéuticos en armonía con las acciones vitales que él modifica y vuelve al estado normal; pues el mercurio, como cualquiera otro medicamento, desarrolla su propiedad curativa de una manera directa y no por el intermedio de fenómenos tóxicos.

Estos no deben jamás constituir por sí solos, y con esclusion de los síntomas mas especiales y dinámicos, el diagnóstico múltiple de un medicamento.

Los efectos tóxicos, por último, tienen tambien caractéres particulares y distintivos, y no pueden ser clasificados bajo un solo punto de vista para constituir una medicacion única.

Todas las sales mercuriales participan de la accion electiva del mercurio en el sistema linfático, con la diferencia de que unos dirigen mas particularmente su accion á la mucosa del intestino, otros á la piel; aquellos producen mas orgasmo sanguíneo, estos mas eretismo, y algunos una flojedad mas marcada.

Señalarémos estas particularidades en los párrafos siguientes á propósito de las indicaciones del mercurio y de la eleccion de sus preparaciones. Darémos además los síntomas característicos de la accion de este medicamento al describir los casos que reclamen su uso.

La esperiencia no ha pronunciado su última palabra sobre algunas preparaciones mercuriales, y prácticamente hablando, las hay que no podemos considerarlas como convenientes.

Nos concretarémos, pues, á indicar el mercurio vivo, el soluble, el calomelano, el sublimado corrosivo, el cinabrio, el protoyoduro de mercurio y el etiope mineral. Cada una de estas preparaciones tiene sus indicaciones y su momento de oportunidad en los diversos grados de la evolucion sifilítica y en otras muchas enfermedades.

§ III.—Efectos terapéuticos.

A. Afecciones febriles. Flegmasías.—No obstante las dificultades ínsitas á nuestro objeto por la abundancia de las materias, procurarémos ordenarlas convenientemente al indicar las numerosas enfermedades y períodos de las mismas en los que está indicado el mercurio; este es el único modo de evitar las repeticiones así como las confusiones.

Pocas son las fiebres propias del mercurio que tienen el pulso regular; casi siempre hay algunas pulsaciones mas ó menos fuertes que las otras, y hasta se observa intermitencia algunas veces; la irregularidad del pulso denota siempre, respecto al mercurio, un desórden en la circulacion en el sistema de la vena porta, y una gastricidad en la que el hígado ejerce una influencia que no se puede desconocer.

Hay orgasmo febril en la superficie cutánea; pulsaciones en las sienes y arterias superficiales, cefalalgia con sensacion como de distension de dentro á afuera. La reaccion es viva, pero sin consistencia; domina el eretismo en el aparato cerebral y se agrava por la noche, á la vez que se presenta una diaforesis copiosa, ó evacuaciones intestinales abundantes, vómitos biliosos y grande secrecion salival. Se desarrolla al mismo tiempo grande debilidad, postracion, calofríos y calor como por bocanadas, ansiedad sin delirio propiamente dicho: este contraindica siempre al mercurio en las fiebres nerviosas.

La fiebre sínoca que es propia de este medicamento, tiene los siguientes síntomas: grande orgasmo, eretismo y ansiedad; es una fiebre comun en los niños y los jóvenes linfáticos; es generalmente el primer período de las fiebres catarrales y gástricas.

El mercurio juega tambien en el período subagudo, con diarrea mucosa, palidez y temblor, sin olvidar la ansiedad.

El calomelano reclama un predominio de la accion del hígado ó de las glándulas salivales.

En los casos mas graves, la fiebre adquiere el carác132ter tifoídeo; hay somnolencia, sopor, sudor debilitante, turgencia alternativa de los tegumentos y de algunas vísceras, endolorimiento general, sensacion de ardor, ó descomposicion de vientre.

El etiope mineral ó sulfuro negro de mercurio es el indicado cuando la fiebre se ha hecho tifoídea ó que el sistema de la vida de relacion ha caido en la inercia, ó que la influencia del encéfalo parece como aniquilada, ó que los órganos abdominales están particularmente afectados, y que hay sentidos obtusos, estupor, postracion, dientes fuliginosos, lengua como inmóvil, seca y negra, meteorismo, pulso frecuente y muy débil, y diarrea amarilla, biliosa.

El doctor Serres (de Montpellier) y algunos médicos han procurado utilizar las propiedades del mercurio en las fiebres nerviosas graves en un período avanzado, en el que parece convenir este medicamento á los síntomas naturales; pero el resultado no ha sido feliz y el mercurio ha sido impotente para reanimar las fuerzas y oponerse á una especie de disolucion que aparentaba estar en relacion con sus efectos. Mas asociado el azufre con el etiope mineral, el mercurio adquiere una actividad que el doctor Petroz pudo utilizar admirablemente.

Despues del ruibarbo y la manzanilla, el mercurio soluble y el acetato de mercurio son los mejores medicamentos para las diarreas de los niños cacoquímicos, pálidos, de nutricion enfermiza, con ó sin fiebre.

Estas dos preparaciones del mercurio convienen perfectamente en las diarreas de esta edad de la vida en que abundan los jugos blancos, ya que haya fiebre con somnolencia, agravacion nocturna, ó tan solo calor y sequedad de la boca.

La fiebre verminosa, aun la grave, cede á mercurio vivo ó soluble, si hay deposiciones mucosas, rojizas, con tenesmo, ardor y escoriacion en el ano; aspecto térreo de la piel, abatimiento escesivo, y un malestar y gran cantidad de mucosidades obstruyen la garganta. El mercurio está indicado, aun cuando se desarrollen síntomas de encefalitis y convulsiones.

En estos casos, Recamier usaba una agua en la que hacia hervir 15 gramos de mercurio metálico para 250 de líquido; pero las trituraciones homeopáticas son incomparablemente preferibles.

El mercurio vivo está perfectamente indicado en el período de supuracion de la viruela, tanto por los síntomas de la garganta, el estado de la nariz y de los ojos, y la agitacion, como por la supuracion del dérmis, oponiéndose á la formacion de cicatrices indelebles. Solo la tuya puede ser superior á veces por su accion electiva en el dérmis.

El mercurio ocupa un importante lugar en el tratamiento de las fiebres con inflamacion de las mucosas y lentitud en su curso, superficialidad de la afeccion, eretismo, dolores quemantes y tendencia á la diarrea y á la ulceracion.

Es igualmente eficaz en las afecciones inflamatorias, cuando la inflamacion termina por exudacion serosa ó formacion de falsas membranas, y tambien por supuracion, cuando la parte supurante está rodeada de una tumefaccion subinflamatoria ó edematosa: su indicacion está basada, no solo en el movimiento de descomposicion de la sangre ó de los líquidos que se segregan, sino en los caractéres generales y locales que acabamos de designar y que la diferencian de la de la brionia

El mercurio es muy útil en las inflamaciones de las superficies internas que segregan un líquido alterado, y en la periostitis misma, un nuevo producto que constituya un exóstose. Casi siempre, en todas estas circunstancias, se alterna ventajosamente el mercurio con la brionia ó con la belladona, segun lo que dejamos indicado al tratar de estos medicamentos.

Se ha recomendado mucho el mercurio en la encefalitis, ó mas bien en la aracnoiditis, especialmente en el momento en que amenaza pasar al hidrocéfalo agudo; es decir, que este medicamento corresponde á la fluxion mas bien serosa que sanguínea, ó por lo menos en el período de la inflamacion en que empieza el suero á separarse de la sangre.

Pero en lo que menos se ha pensado, es en que se obtienen mejores resultados de la primera, segunda ó tercera trituracion del mercurio vivo á la dósis de 5 á 10 centígramos, que por grandes dósis del mismo.

En la inflamacion de las mucosas, corresponde el mercurio á la flogosis crónica de las criptas y los folículos mucosos con hipersecrecion y tendencia á la ulceracion ó á la induracion.

En estas afecciones deben contarse la vaginitis leucorréica, ciertas metritis, laringitis y la mayor parte de las anginas, así mismo las seudo-membranosas, los catarros bronquiales y aun la coqueluche, la grippe, el coriza, la tisis mucosa, la dotinenteritis, y en general todas las afecciones foliculosas.

Es tanto mas necesario el mercurio en su tratamiento, cuanto que es el único medio de oponerse eficazmente y por electividad á las induraciones, callosidades, escirros, y á las ulceraciones en que tan frecuentemente terminan estas flogosis crónicas de las criptas mucosas.

El mercurio está indicado en el período mas agudo de todas estas afecciones, por su analogía con la índole y síntomas mas principales de las mismas; tales como ansiedad ó agitacion, abatimiento, frio ó escalofríos en la plenitud de la fiebre, agravacion de la fiebre ó del eretismo sanguíneo desde que empieza la noche, au1mento de la sensibilidad, endolorimiento de las partes afectas mas notable que para el acónito y los medicamentos mas sanguíneos, porque empobrecida ó alterada la sangre en su vitalidad, no modera ya con regularidad la accion nerviosa, y comunica á la efervescencia sanguínea un carácter de agudeza dolorosa, tanto mas viva, cuanto mas rápidamente se gasta para dar lugar á una marcha crónica; sin esceptuar el muguet de los niños, inflamacion foliculosa de la mucosa de la boca y aun de todo el tubo intestinal, en la que el cinabrio es generalmente preferible al mercurio vivo, con especialidad si se desarrolla la ulceracion; el borax y el ácido sulfúrico son siempre útiles y hasta necesarios en el último período del muguet.

La neumonía crónica ó con tendencia á la cronicidad por descenso de la fiebre, aun cuando sea múltiple y ocupe muchos puntos del pulmon se trata muy bien con el mercurio alternado con brionia, medios muy poderosos para disipar la hepatizacion ó la induracion.

En la hepatitis perenquimatosa es preferible el calomelano; pues en este caso está indicado aun desde el primer período de la flogosis; corresponde tambien á todos los grados de la hepatitis, alternándole, segun las causas y período de la afeccion, con el acónito, la manzanilla, la brionia, la belladona.

La peritonitis y las inflamaciones de las membranas sinoviales rara vez dejan de reclamar el mercurio, la belladona y la brionia.

En la peritonitis, los dolores son vivos; los sudores debilitan y no calman; hay sensibilidad exagerada del vientre, tumefaccion y dureza, borborigmos, desarrollo de gases, ansiedad, cara amarillenta y espresando un dolor profundo; hay menos orgasmo sanguíneo y escitacion nerviosa que para la brionia, y por consiguiente menos sed.

Las inflamaciones articulares se adaptan al mercurio del mismo modo que á los otros dos medicamentos, y corresponden á todas las fases de la inflamacion y de la cronicidad, siendo menor, sin embargo, la sensibilidad ó la incomodidad al menos.

La inflamacion de los vasos linfáticos requiere mercurio, ya que esta afecte á los gánglios aglomeradamente y en un espacio dado (adenitis), ya que se presente á lo largo de los vasos blancos (angioleucitis), así en la parte interna de un miembro, como en el muslo.

La belladona es en este caso un auxiliar muy útil del mercurio; como lo es la pulsatila cuando la rubicundez oscura indica la afeccion simultánea de las venas. En estos casos se alternan los dos medicamentos, dando una dósis cada dos horas, y dejando de cuatro á seis horas de intérvalo entre uno y otro medicamento.

Creemos es esta la ocasion de insistir sobre la disentería y la diarrea apropiada al mercurio, que es la en que siempre existe una afeccion de los folículos mucosos, y que bajo este punto de vista ofrece un curso menos agudo ó menos rápido que otras.

Esta es la disentería á la que mas conviene el sublimado corrosivo, y el que puede considerarse como específico.

La sed que indica el primer período (congestivo), rara vez desaparece; cambia de objeto en el segundo y tercero (reblandecimiento, ulceracion); el enfermo desea entonces aguardiente, bebidas alcohólicas con las que esperimenta un alivio momentáneo.

Hé aquí un carácter muy importante para la indicacion del sublimado, hasta en este último período, siquiera no sea el medicamento esencial de la ulceracion, que corresponde al azufre, al carbonato de cal, al arsénico

El sublimado corrosivo posee todos los efectos del mercurio soluble, pero en un grado mas enérgico y mas pronunciado. Es la mejor preparacion mercurial que se debe emplear en las enfermedades agudas que convenga detener y curar prontamente.

Una disentería que se curaria en ocho dias con el mercurio soluble, se cura en cuatro con el sublimado; teniendo muy presente que la disentería de carácter pútrido es del dominio de otros medicamentos, como el zumaque, el arsénico.

El sublimado corrosivo es igualmente útil en el estreñimiento por inflamacion seudo-membranosa de una porcion dada del intestino grueso, y en los cólicos hemorroidales con tumefaccion del hígado, y éstasis venoso abdominal.

Acabamos de ver el poder antiflogístico del mercurio y los inmensos recursos que ofrece bajo este punto de vista práctico. Sus propiedades se estienden aun á las inflamaciones subagudas, á las fluxiones agudas escrofulosas, á las induraciones consecutivas de estas flegmasías.

La inflamacion de la glándula mamaria, especialmente en las nodrizas, exige imperiosamente el mercurio, ya solo, ó seguido ó precedido de belladona y bryonia, ya combinado con uno y otro en una pomada que se aplica á los panadizos incipientes, en las inflamaciones articulares, etc…..

El mercurio vivo, el calomelano y el yoduro de mercurio son muy eficaces en las induraciones que persisten en distintos puntos de la mama despues del descenso de la inflamacion por un éstasis lácteo.

Lo mismo decimos de las adenitis escrofulosas y de las flebitis, despues de la agudeza hasta la terminacion por induracion.

El yoduro de mercurio, en sus efectos fisiológicos, inflama el útero relajándole; y es el mejor medicamento que se debe emplear en las metritis cró138nicas con descenso del útero, hipertrofia ó infarto de este órgano, y sensacion de pesadez, de calor, de tirantez…..

La parotitis en las personas linfáticas, aun cuando haya llegado á la supuracion, si hay grande infarto, cede al mercurio, que le resuelve si se le usa desde el principio.

Es aun el mejor medicamento y el mas eficaz en las parotitis. En estos casos, como en las inflamaciones de la lengua y de las amígdalas, debe administrársele despues de la belladona; pero puede dársele solo en las amigdalitis y anginas de carácter membranoso; es el mas poderoso modificador conocido de las afecciones de la garganta.

Solo está contraindicado en la angina maligna ó gangrenosa, y en general, en todas las flegmasías que tiendan á la gangrena por la malignidad ó por el esceso de inflamacion; la agudeza nerviosa ó sanguínea, es decir, los estados nerviosos ó sanguíneos no corresponden á su esfera de accion.

Como medio principal ó accesorio, el mercurio está indicado en todos los casos de oftalmía subaguda y en gran parte de los crónicos. Su accion no se limita á la superficie, ataca á las partes profundas del ojo.

En el estado flegmásico catarral y escrofuloso es análogo de belladona; en los casos crónicos, precisa como auxiliares el azufre y el carbonato de cal.

El sulfuro negro de mercurio está aun muy poco conocido; pero ha sido muy eficaz en las inflamaciones crónicas de los ojos, en la blefaritis, la secrecion sebácea, la conjuntivitis crónica.

La iritis reclama el sublimado corrosivo, lo mismo que la inflamacion escrofulosa erética.

El calomelano es mas propio de las inflamaciones oculares indolentes, en el flujo de los oidos de los niños sin otitis anterior, en la otitis subaguda despues de la pulsatila ó la belladona, así como tambien en las afecciones de los gánglios del cuello con tension inflamatoria.

La orquitis venérea, el bubon sifilítico, la laringitis y la oftalmía de la misma naturaleza, la gonorrea virulenta y todas las inflamaciones de este género exigen mercurio vivo ó soluble de las primeras atenuaciones, á la dósis de algunos centígramos al dia y por un mes al menos.

Los hechos y la esperiencia mas sólida están acordes en esto con los síntomas fisiológicos del mercurio, para confirmar esta práctica que es sin contradiccion la mas pronta y segura.

Para convencerse si la gonorrea es ó no virulenta, se ha aconsejado recurrir á la esploracion por la inoculacion; pero este medio no es siempre aplicable: en estos casos, que se administre ó no inmediatamente la copaiba, es necesario emplear el mercurio á las dósis arriba indicadas para destruir el vírus sifilítico si existe; si no existe, este medicamento no producirá efecto alguno perjudicial y será una garantía de seguridad.

Muchas afecciones erisipelatosas con edema alrededor, dolor quemante, color rojo claro de la parte, son del dominio del mercurio; como la erisipela de la márgen del ano, que algunas veces exige el licopodio, la inflamacion erisipelatosa del escroto y de las articulaciones, y la que sobreviene en personas cacoquímicas, escrofulosas, sifilíticas, en cualquiera parte del cuerpo; el ácido azótico es un auxiliar del mercurio y se administra con frecuencia en abscesos cutáneos antes del sulfuro de cal, cuando la piel está rubicunda; y en el panadizo abierto con pus seroso y sanioso.

El sílice corresponde á la estrangulacion de las partes inflamadas y á la lesion de los huesos. En estas formas patológicas, el mercurio corresponde á la inflamacion del periostio.

B. Afecciones neurálgicas y reumáticas.—El mercurio no está indicado en las neuralgias esenciales.

El elemento dolor y el espasmo, en el mercurio, dependen de una discrasia ó de una afeccion particular del órgano afecto de estas lesiones de la sensibilidad y de la contractilidad; como las caquexias sifilítica, neuro-asténica, escrofulosa, anémica, serosa; y tambien las congestiones venosas y linfáticas, las inflamaciones de la misma naturaleza, las flebitis, los éstasis venosos de la vena porta, las induraciones, las supuraciones sero-purulentas y saniosas, las erosiones de los tejidos.

Las neuralgias propias del mercurio presentan un ritmo característico mas que ningun otro medicamento. Se agravan por la noche y en la cama, empezando al finalizar el dia y concluyendo cuando reaparece.

El calor de la cama la aumenta, pero la aplicacion del frio no alivia y el movimiento exacerba los padecimientos. Esto es aplicable igualmente á los síntomas febriles.

Los dolores son generalmente profundos, quemantes ó dislacerantes, con latidos casi siempre, á escepcion de los dolores osteócopos propios del mercurio.

El único carácter que le hace análogo al zumaque y á la pulsatila, es el de que los padecimientos se calman fuera de la cama; los dolores además se alivian por el movimiento en el rhux; los de la pulsatila no tienen la misma fijeza.

La quina, el ledum y la manzanilla tienen, como el mercurio, dolores que se agravan al crepúsculo y se alivian por la mañana, pero difieren por otras circunstancias.

Repetirémos ahora, que la brionia tiene por caractéres marcados la agravacion de los dolores por el movimiento, al aire libre, despues de la comida y hácia media noche; y que la nuez vómica, cuyos dolores tienen casi el mismo ritmo, aparecen es141pecialmente ó se agravan hácia las dos de la mañana y al despertar; siendo tambien muy manifiestos al empezar á moverse y aliviándose con la continuacion del movimiento.

Hé aquí datos eminentemente prácticos cuyo conocimiento es algunas veces el único medio para elegir el medicamento en casos dados. ¡Qué práctico no habrá observado la variedad estraordinaria de los dolores en cuanto á circunstancias de este género!

La negligencia de estas apreciaciones pone con frecuencia al médico en la necesidad de recurrir á medios indirectos de curacion ó á la paliacion por la aplicacion de vejigatorios, por la administracion de narcóticos, etc…..

La cefalalgia del mercurio se espresa por latidos; y si es histérica, por lancinaciones y un estado erético.

El fósforo tiene cefalalgias de este género, pero con náuseas por la tarde.

No enumerarémos todas las neuralgias del mercurio, pero sí indicarémos la odontalgia, una de las mas frecuentes, porque cuando es catarral se adapta al mercurio, así como tambien la que tiende á la caquexia ó á la cáries del diente; presenta siempre un fondo linfático, hidroémico, ó de destruccion del tejido.

Aparte del ritmo análogo al del mercurio y los diversos estados orgánicos que se refieren á los del mismo medicamento, hay aun agravacion del dolor por la impresion del frio y del calor producida por los alimentos; el diente ó dientes parecen mas largos, vacilan, hay salivacion, desprendimiento de las encías, é irritacion frecuente de la membrana alveolar; se presenta, en fin, casi siempre alguna hinchazon pálida ó rubicunda de las encías ó de la mejilla.

Las afecciones espasmódicas y aun epileptiformes que se aproximan á los efectos del mercurio, no deben contarse entre las afecciones diatésicas de las que nos ocuparémos en los párrafos siguientes.

Sin embargo, consignarémos las indicaciones mas notables del mercurio en las neuroses desarrolladas, como la ninfomanía y la hidrofobia.

El mercurio corresponde por su accion antiplástica y descomponente en las diátesis caracterizadas, y en muchas neuroses de personas debilitadas cacoquímicas; pero su accion electiva en la garganta y el útero le hace muy útil en estas dos neuroses, en personas de una constitucion no ajada y jóvenes ó linfático-sanguíneas.

La ninfomanía propia del mercurio es la que resulta del abuso de los placeres, cuando el orgasmo nervioso repetido ha producido temblores involuntarios y una astenia nerviosa profunda altera la nutricion.

Los síntomas locales son: prurito insoportable y que llega hasta el furor, irritaciones frecuentes de la vagina y de los grandes labios, sensacion de quemadura al orinar, leucorreas corrosivas, alteracion de la vista, irascibilidad, apatía.

El oro y la tuya, y tambien la nuez vómica, prestan en estos casos servicios muy importantes en un tratamiento erizado de muchas dificultades.

El mercurio está indicado en los espasmos del exófago y de la laringe característicos de la hidrofobia: estos espasmos dependen de la inflamacion de la mucosa faríngea.

La patogenesia del mercurio contiene además el horror á los líquidos, el furor que escita la vista del agua, el delirio particular de la hidrofobia y sus alucinaciones, los movimientos espasmódicos del cuerpo.

La cantárida es en esto mas análoga que la belladona; pero esta, el estramonio ó el beleño se adaptan mejor á los espasmos de los músculos de la faringe que dificultan la deglucion con sensacion de sequedad.

Las neuralgias reumáticas de la cara, la otitis y la otalgia pueden exigir mercurio ó pulsatila; para el primero, el dolor es mas fijo, se agrava mas ó con mas constancia por el frio, es mas exactamente nocturno; para el segundo, los dolores son menos fijos; el calor les agrava en general mas que el frio, y la existencia de una fluxion pálida ó encendida le contraindica.

En los dolores reumáticos es necesario tener presente los síntomas siguientes, como indicantes del mercurio: agravacion por toda la noche, cara pálida, alteracion de los rasgos de la cara, edema de las estremidades, escitacion nerviosa, sudores que no alivian, y los síntomas que se refieren á la ciática y la gota.

En esta última afeccion, hay rubicundez de la piel y tumefaccion; pero no tofos como para la estafisagria, la quina.

Vamos á insistir en este párrafo sobre la fiebre, para marcar los caractéres del reumatismo febril y de la fiebre reumática que corresponde á la esfera nerviosa del mercurio.

En estas afecciones hay calor vivo y alternativa de escalofríos y bocanadas de calor muy incómodas; el enfermo se ve precisado á mover incesantemente las partes dolorosas, y sudores abundantes le molestan y fatigan.

El sudor, especialmente el copioso que no alivia, es una indicacion particular del mercurio, en el estado agudo. Este medicamento es al elemento reumático-catarral lo que el acónito es al elemento inflamatorio.

Con mucha frecuencia, la pulsatila completa ó confirma la accion del mercurio en estas afecciones, y hasta es indispensable cuando los dolores son erráticos y cambian fácilmente de sitio.

El mercurio presenta entre sus efectos el cuadro mas completo del reumatismo articular subagudo; su accion se dirige á las membranas sinoviales y tejidos blancos que son el punto de una fluxion cuyo carácter es mas bien linfático ó seroso que sanguíneo, y que viene á terminar por un derrame seroso mas bien que piogénico.

La brionia es en este caso el medicamente mas análogo en cuanto á la electividad sobre los tejidos celulares, membranosos, fibrosos y tendinosos; pero su accion es mas aguda, mas sanguínea y mas análoga en este sentido á la del árnica; la sal de nitro parece ser el intermediario de la brionia y el mercurio, el cual conserva siempre sus caractéres distintivos.

C. Afecciones sifilíticas.—El mercurio no cura todas las formas de la sífilis; pero la esperiencia clínica le indica como un medio necesario en primer término en todo accidente sifilítico á título de específico y de antídoto.

A todos consta que la sífilis ocupa sucesivamente, por lo general, la piel, las membranas mucosas, el tejido celular, los huesos; pero que el círculo de sus transformaciones no está limitado á estos puntos, y que el sistema nervioso puede afectarse, ó serlo inmediatamente, especialmente por la generacion.

¿Cuántos asmas, gastralgias, epilepsias, enajenaciones mentales, etc…., no proceden de la sífilis? La esperiencia prueba que puede revestirse con todas las formas de las afecciones de las membranas mucosas y de los diversos aparatos orgánicos, sin pasar por sus formas comunes y primitivas.

En todas estas circunstancias, el mercurio y sus diferentes preparaciones se hallan indicadas en primera línea, y dan lugar despues á otros medicamentos mas ó menos análogos y capaces de completar su accion; tales son: el yodo, el oro, el azufre, el sulfuro de cal, la plata, el mezereum.

La gonorrea ó la blenorragia no sifilítica es mas rara de lo que se cree, siendo prudente en muchos casos en los que las causas de la infeccion son probables, tratar esta afeccion como virulenta, aun cuando la inoculacion no sea favorable.

Varias razones dan lugar á creer en la existencia de una gonorrea sicósica, aceptando que la sícosis sea un vicio independiente de la sífilis.

Sea de esto lo que quiera, la aparicion de escrescencias, verrugas, condilomas, crestas de gallo, coliflores, en el curso de una afeccion sifilítica, ó en su declinacion y aun despues de ella, complicaria de un modo estraño el diagnóstico de las enfermedades venéreas sin los trabajos de Hahnemann y sus discípulos que han diferenciado la sícosis, no solo por sus síntomas propios, sino tambien por su tratamiento, como puede verse en los artículos Tuya, Acido azótico, Licopodio, y como lo harémos ver en este.

Sin embargo, satisfechos con poseer los medios de combatir la sícosis, tan bien como la sífilis, nos importa poco que se considere á la primera como una consecuencia de la segunda, y que no se admita la naturaleza sifilítica de una gonorrea aislada de todo otro síntoma venéreo, hecha abstraccion de la inoculacion esploradora, puesto que se reconoce la sencillez de un tratamiento antisifilítico por las dósis pequeñas, y que se acepta con mas facilidad la necesidad de tratar por el mercurio una afeccion, que sin este medicamento, produce con frecuencia estragos tanto mas graves cuanto mas desconocida es su etiología.

Suprimir el flujo en pocos dias con la copaiba y dar inmediatamente el mercurio soluble, como lo hemos dicho anteriormente, es una práctica tan recomendable como el uso del mercurio solo y de seguida.

Este último proceder es mas propio para oponerse al desarrollo ulterior de todo síntoma. En los casos rebeldes, la gonorrea puede exigir el uso del azufre, especialmente cuando el líquido es amarillento y la flogosis local casi nula.

El mercurio alternado con el azufre es tambien el mejor medio para corregir las poluciones sanguinolentas con espasmos pasajeros que sobrevienen involuntariamente aun en la aproximacion de los sexos.

Es muchas veces necesario en la gonorrea con erecciones dolorosas, estranguria y flujo de sangre, calmar esta irritacion violenta con algunas dósis de cantárida.

A su vez, el azufre y la tuya, dados sucesivamente, curan muy bien las gonorreas indolentes y pasivas que subsisten despues de la administracion conveniente del mercurio.

El sublimado corrosivo es algunas veces necesario en los casos de uretritis crónica. Es preferible el yoduro de mercurio, si hay alguna nudosidad en un punto dado del canal de la uretra. En las mujeres, es el mercurio con la tuya, el hierro y el zumaque, pero usado antes que estos, aun en las vaginitis no sifilíticas, el mejor medio de corregir la leucorrea rebelde con dolores de escoriacion en la vagina, y quemantes con prurito en los grandes labios.

Necesario es á veces recurrir á otros medicamentos, como la sepia, el licopodio, el azufre y aun el estaño.

Las indicaciones del mercurio consisten en un estado inflamatorio de la mucosa vaginal que tiene un color rojo-oscuro, en un flujo abundante y corrosivo y en la tumefaccion de los grandes labios.

En fin, el precipitado rojo y el cinabrio ó sulfuro rojo de mercurio, obran con mucha eficacia; del mismo modo que en los afectados de balanitis con erosion del glande y flujo como lechoso, y en las gonorreas subagudas por recidivas, si hay hinchazon de los vasos linfáticos á lo largo del pene y del prepucio.

La aplicacion de las diversas preparaciones del mercurio en las úlceras sifilíticas de toda especie, exige distinciones que indicarémos, aunque ligeramente.

El chancro primitivo, en la primera sífilis ó en una segunda infeccion despues de una curacion perfecta, exige simplemente el uso del mercurio vivo ó soluble, á la dósis de 3 á 4 gramos de cada una de las tres trituraciones, tomados por fracciones cotidianas por mañana y tarde, durante veinticinco á treinta dias.

El precipitado rojo es la preparacion preferible cuando el anterior ha sido ineficaz por varias causas, por ejemplo, en personas que han sufrido repetidas veces la infeccion.

El cinabrio se dirige al chancro simple y primitivo, cuando el fondo se eleva sobre los bordes; la tuya en iguales casos sucede al anterior con ventaja.

El precipitado rojo conviene en general en el chancro indurado ó inflamado. Se ha recurrido al biyoduro de mercurio para el chancro indurado, insensible, y para el bubon indolente.

Mas sea cual quiera la preparacion mercurial elegida, es necesario agotar su accion, despues de administradas las dósis convenientes, si no se quiere producir una alteracion ó retardar la mejoría del enfermo.

El chancro indurado exige un tratamiento de dos á tres semanas mas que el chancro primitivo, y dósis iguales, pero continuadas por mas tiempo.

El chancro, ya primitivo, ya indurado, si tiene un carácter fagedénico con tendencia á la destruccion de los tejidos, ó si ocupa la uretra y se inflama al estenderse, reclama el sublimado corrosivo, que obra mejor en las personas debilitadas ó caquécticas, y cuando los dolores son quemantes.

Muchas veces se limita á combatir la malignidad, á simplificarle; entonces se le reemplaza con otra preparacion que se adapte mejor al estado del chancro modificado por él.

Las úlceras secundarias del velo del paladar, de las alas de la nariz, las úlceras escrofulosas de la córnea que se estienden rápidamente y cuya secrecion es icorosa con fotofobia, y en general, las afecciones escrofulosas con tumefaccion, inflamacion, destruccion de los tejidos y caquexia, corresponden perfectamente al sublimado corrosivo, así como los bubones abiertos que se agrandan mucho y son muy dolorosos.

El bubon simple, primitivo, y la orquitis blenorrágica, en una palabra, todos los accidentes primitivos de la sífilis, en personas bien constituidas ó poco acostumbradas á la dolencia, les basta el mercurio con ó sin el chancro simple.

La oftalmía blenorrágica exige calomelano y algunas veces el sublimado corrosivo.

El bubon consecutivo al chancro requiere el precipitado rojo, así como tambien las alteraciones sifilíticas de la boca y de las amígdalas con concreciones y úlceras, é igualmente las úlceras escrofulosas que empiezan por una ampolla.

En las aftas de la boca con salivacion, en la estomatitis sin accidente alguno estraordinario, está indicado el calomelano.

Respecto á las aftas, conveniente es hacer constar, que las del mercurio son profundas y flácidas, con el fondo grisáceo y un color rojo oscuro de la mucosa que las rodea: este color es pálido en las aftas del ácido fosfórico, y rojo en las del mezereum.

Las aftas del ácido clorhídrico, del carbon vegetal y de la quina son mas atónicas y sobrevienen despues de una afeccion gangrenosa, ó son ellas mismas gangrenosas.

Aun cuando el precipitado rojo es útil en los tubérculos sifilíticos de la piel, en las sifílides impetiginosas, cuyas costras se cubren de pequeñas ulceraciones, el biyoduro de mercurio es preferible en las induraciones tuberculosas que sobrevienen despues de la cicatrizacion de los chancros indurados.

Estas concreciones ocultan el peligro de un chancro fagedénico, y cuando llegan á abrirse, deben llamar la atencion del médico. En este caso, el biyoduro de mercurio es un medio eficaz.

Tambien lo es en la epididimitis blenorrágica, en la orquitis subaguda con ó sin persistencia del flujo, en la sifílide del escroto: esta afeccion está caracterizada por concreciones cuya superficie se esfolía, y segrega una serosidad á la que reemplazan películas que se desprenden y dejan la piel de color rojo de carne con escozor.

El biyoduro de mercurio tambien juega en las úlceras que reemplazan á las concreciones de que hemos hablado, aun cuando se estiendan y propaguen á la piel; los abscesos en el ano reclaman igualmente este medicamento.

Estos accesos dejan con frecuencia en pos de sí una induracion tuberculosa del tejido celular situado entre la piel y la fascia superficialis, induracion que renueva muchas veces el absceso.

El calomelano cura el absceso, y el biyoduro de mercurio la induracion.

Este medicamento es un escelente recurso en los infartos del útero con descenso de este órgano: esta propiedad curativa resulta, no solo de los hechos clínicos, sino de sus efectos fisiológicos. Posee, pues, una utilísima accion en casos de este género que no se refieren á la sífilis.

Las menores dósis de calomelanos esponen á la salivacion y á la estomatitis mercurial; por cuya razon debe ser parco el médico en su uso, aun en dósis estremadamente atenuadas; conviene reservarle para las afecciones que cura mejor que cualquiera otra sal mercurial, cuando en estas afecciones hay, por ejemplo, úlceras en la garganta, en la boca, dolores osteócopos, etc…..

En atencion á lo espuesto, el mercurio vivo es rara vez el mejor medio en los accidentes secundarios, y mucho menos en los terciarios de la sífilis, siendo por lo tanto preferibles siempre las preparaciones mercuriales, á menos que en el principio de una infeccion reciente, se haya usado convenientemente el mercurio.

Preciso es confesar que los tratamientos clandestinos, los remedios secretos ó mal aplicados, y la negligencia de ciertos enfermos ponen con frecuencia al médico en el mayor embarazo para apreciar los medios que se han usado y aun la naturaleza misma del mal que puede ser mercurial y juzgársele sifilítico, y vice-versa.

Esto es precisamente lo que constituye una de las dificultades que se presentan para curar accidentes mas ó menos remotos, tales como manchas, pústulas; pústulas tuberculosas, aftas induradas, escoriaciones de las mucosas, placas mucosas, tubérculos, cáries, periostitis, exóstoses, dolores osteócopos, tumores gomosos, ozena sifilítica, y otros accidentes mas remotos aun, cuya curacion por los medios antisifilíticos espresa ó descubre el orígen, como son: ciertas gastritis, cefáleas y cefalalgias, dolores reumáticos…..

Mas sean las que quieran las dificultades de estos tratamientos, se puede recurrir á medicamentos que, como el sulfuro de cal, el ácido azótico, la tuya y el mezereum, juegan en las transformaciones de la sífilis en todo el organismo.

Bien pronto volverémos á decir algo de esto al hablar de las diátesis; pero antes de abordar el exámen de las afecciones sifilíticas de la piel, indicarémos que el azoato de mercurio está mejor indicado en las vegetaciones sifilíticas blandas, sangrantes, poco dolorosas y planas, situadas en la faringe, en el ano y en la lengua.

En este síntoma, como en cualquiera otro de la sífilis, es muy importante hacer observar que el médico instruido evita con cuidado toda cauterizacion y toda escision, hasta la aplicacion de pomadas y lociones medicamentosas irritantes.

La razon de esto es que los síntomas, chancros y vegetaciones, espresion del vírus interno, cuya manifestacion esterior indica la fuerza ó languidez, la regularidad ó la aberracion, importa dejarles subsistentes á fin de reconocer el efecto del tratamiento en las modificaciones que sufran.

Esta práctica es por lo tanto la mas racional y la mas sencilla, y que desgraciadamente abandonan algunos enfermos, la que, merced á su impaciencia, estiman mas cortar una escrescencia que reaparecerá tantas veces como se arranque, que aguardar algunos dias para verlas arrugarse, desecarse y desaparecer sin dolor y sin dejar rastro alguno, por la eficaz influencia del mercurio, del ácido azótico y de la tuya administrados al interior.

D. Afecciones cutáneas.—Es precisa que las afecciones cutáneas conocidas con el nombre de sifílides y claramente descritas en los libros, sean fáciles de diagnosticar y que presenten caractéres inequívocos.

El mercurio por otra parte no solo es eficaz en enfermedades cutáneas procedentes de una manifestacion secundaria de la sífilis, sino que tambien lo es en varias afecciones herpéticas y escrofulosas.

Las sifílides pueden revestir todas las formas de las enfermedades cutáneas. Se manifiestan algunas veces simultáneamente con los síntomas primitivos, si bien las mas se verifican despues y aun con meses y años de intérvalo.

Hay circunstancias en que estas erupciones es152tán acompañadas de movimientos febriles y dolores nocturnos en los huesos y las articulaciones; casi siempre alternan con cualquier otro síntoma sifilítico.

Las partes genitales, la márgen del ano, la cara, la frente, el dorso, y el abdómen, son los puntos de preferencia.

Sea cual quiera la forma, siempre tienen un color particular de rojo violeta ó de amarillo sucio; se la designa con el nombre de hepática y cobriza, y presentan en general una tendencia notable á la ulceracion que reviste el carácter sifilítico.

Las pústulas sifilíticas, y en particular la corona veneris, exigen con preferencia la tuya y el ácido azótico, despues del mercurio vivo ó el cinabrio.

Las escamas y todas las esfoliaciones, aun de la palma de las manos, con el aspecto cobrizo característico, reclaman el sublimado corrosivo, el cinabrio, y cuando mas, la clematis, el licopodio, el mezereum.

En los tubérculos, son eficaces el biyoduro de mercurio y el carbonato de cal. Las ulceraciones ceden con el etiope mineral, el azoato de mercurio, el sílice, la estafisagria y la tuya, cuando se cubren de costras y se sitúan en los órganos genitales.

En todas las formas de las sifílides están mas indicadas las sales mercuriales que el mercurio vivo.

El cinabrio en general, corresponde mas exactamente á las erupciones vesiculosas, á las vesículas aisladas ó por placas sobre fondo rojizo, en las tumefacciones rubicundas, erisipelatosas de las mejillas y de los párpados, en las manchas mucosas, en las fluxiones de la mucosa nasal con esceso de secrecion, que la fluxion se estiende al labio con vesículas, y que el prurito es violento.

El calomelano es mas propio para los abscesos en el ano; el biyoduro de mercurio, en las induraciones ó concreciones, y los tubérculos; el sublimado corrosivo en los casos rebeldes, el estado caquéctico, las ulceraciones corrosivas, las rubicundeces vagas y estensas, el azoato de mercurio en el intertrigo, las escoriaciones, el mercurio vivo ó soluble en la zona no sifilítica antes del arsénico mismo y otros medicamentos propios de esta erupcion, tales como el grafito, el causticum y el zumaque; alternado con el azufre, es un poderoso medio de resolucion en la induracion de la piel y del tejido celular.

Aun en las afecciones no reputadas como sifilíticas, el mercurio y sus preparaciones tienen una eficacia superior á la sepia y al carbon vegetal, en la psoriasis; al petróleo, grafito, sal marina, carbonato de cal y zumaque, en el eczema; los mercuriales son útiles en el tratamiento del ectima y en las grietas, aunque en menor grado que el zinc, la tuya y la pulsatila, pero teniendo presente que el licopodio, el grafito, el zinc y otros varios medicamentos están indicados en estas especies de lesiones cutáneas.

El mercurio es con frecuencia preferible á arsénico y belladona en el lupus, y entra como elemento esencial en el tratamiento de la elefantiasis y de la flegmasía alba dolens.

Ciertas tiñas reclaman su uso sobre todo despues del azufre y del carbonato de cal; lo mismo puede decirse de casi todas las afecciones herpéticas en personas escrofulosas ó linfáticas y de una constitucion floja.

E. Afecciones serosas, caquécticas, anémicas y escrofulosas.—Se tratan victoriosamente por el mercurio muchas enfermedades, ya sean la espresion de las caquexias escrofulosa, sifilítica y mercurial, ya que contribuyan á desarrollar el estado de las mismas. Independientemente de las afecciones indicadas ya, podemos citar:

1.º las colecciones serosas, desde el edema é hinchazon de los tegumentos con aspecto flojo y color pálido y sucio de la piel hasta la ascitis.

En todos estos casos, el mercurio puede jugar en union con la belladona, el arsénico y el azufre; en el hidrocele escrofuloso, el sílice es muy análogo á mercurio.

Las hinchazones artríticas, edematosas y pálidas, con dolores internos y gastrose, exigen mercurio y muchas veces la quina.

2.º Los flujos asténicos, los infartos glandulares ó mucosos con hipersecrecion ó tendencia á la destruccion de los tejidos.

La materia de estos flujos y de estas secreciones está mal elaborada; la supuracion es icorosa y de mal carácter; sucede lo contrario que en las ulceraciones de la sífilis reciente cuando la esfera vegetativa no está aun alterada.

En todos los casos de hipersecreciones hay atonía de la fibra, astenia nerviosa y descomposicion de los líquidos: sudores nocturnos, diarreas colicuativas, lientería, otorrea, leucorrea, coriza con ozena, ligera hinchazon de la nariz y el periostio, salivacion, supuracion saniosa abundante de las superficies ulceradas y blandas.

El fósforo, el azufre, la quina y el carbonato de cal son á veces tan útiles como el mercurio.

3.º La sudamina, el sudor de los piés, la alopecia, la caida ó deformidad de las uñas, la esterilidad, las pérdidas seminales, la albuminuria y una multitud de afecciones debidas á una cacoquimia, ó á una perversion funcional con un fondo de astenia y falta de plasticidad.

4.º Las afecciones caracterizadas por la astenia nerviosa con temblor muscular, grande debilidad; las parálisis que se desarrollan con lentitud, parciales ó generales, con infiltraciones serosas en diversos grados, decoloracion de los tejidos, ausencia del calor natural; las manías automáticas, la corea, y aun la misma epilepsia.

El mercurio, en fin, es uno de los principales medicamentos de la escrófula; conviene no solo en los infartos linfáticos y en las flegmasías subagudas de las mucosas, sino tambien en su período avanzado, si hay sudores nocturnos, flujos colicuativos, enflaquecimiento rápido, gánglios infartados ó ulcerados, erupciones costrosas ó pruritosas, especialmente en el cuero cabelludo, orinas sucias y abundantes, deposiciones fáciles y lientéricas, timpanitis, raquitismo.

En estos casos, las dósis mas débiles son las mas eficaces, pues su semejanza conduce á la necesidad de su estrema atenuacion.

Obrando el mercurio electivamente en el sistema linfático y sobre la fuerza plástica, conviene de preferencia en el habitus leucoflegmásico y en la hinchazon de la piel, con facilidad á resfriarse y á sudar; pero con la condicion, de que los casos que exigen el mercurio, cuanto mas se separan de estas disposiciones orgánicas, tanto mas distan de este medicamento y se aproximan á sus sales, desde el precipitado rojo hasta el sublimado corrosivo, y desde el sulfuro de mercurio hasta sus yoduros y azoatos.

Asimismo conviene el mercurio, por sus efectos, en la alteracion de la nutricion, en la venosidad y en el estado seroso, en la retardacion del desarrollo intelectual por la debilidad física y vegetativa; pero se debe recurrir á una de sus sales si se unen la sequedad de la piel ó de las superficies exhalantes y algunos fenómenos de eretismo sanguíneo.

El mercurio, además, despierta la receptibilidad medicinal cuando la vida vegetativa es la mas especialmente afectada, y que la astenia plástica y el entorpecimiento de la inervacion se opone á toda reaccion.

Las indicaciones del mercurio en las afecciones que acabamos de enumerar sucintamente, están caracterizadas por algunos de los síntomas que indican su profunda influencia en el organismo, como los siguientes que completan el cuadro de su accion: calambres, espasmos, grande fatiga, debilidad enorme, malestar del cuerpo y del espíritu, somnolencia, ardor de la sangre con temblor de los miembros, infartos linfáticos, tumefacciones pasivas de las mucosas con hemorragia, rubicundeces asténicas en la piel, flujos pasivos, secreciones exageradas, pus mal elaborado, úlceras fagedénicas, edemas; derrames serosos, decoloracion de los tejidos, color amarillento de la piel, sudores fáciles, escitabilidad de todos los órganos, marasmo, agravacion de los síntomas por la noche y con el calor de la cama, grande sensibilidad y agravacion de los padecimientos al aire frio.

Siempre que en el tratamiento de la sífilis se observe un conjunto de síntomas como los siguientes: cáries húmedas, úlceras fungosas, flácidas, asténicas, disolucion de la sangre, vacilacion de los dientes y erosion de las encías, mal estado de la boca, salivacion, temblores, fiebre héctica, es muy probable que haya una caquexia mercurial.

Desde entonces se debe proceder á dar un antídoto, entre los que debemos indicar:

1.º el azufre, que es el que mejor corresponde á los síntomas de la fiebre lenta y al eretismo que sufre en medio de los fenómenos mas graves.

Las aguas minerales sulfurosas obran en este sentido con mucha eficacia, no por neutralizar el mercurio que pueda existir en la economía, sino por combatir los efectos del medicamento y las modificaciones que opera en la vitalidad y los tejidos, especialmente en la gota mercurial, las tumefacciones articulares aisladas, las parálisis incipientes con temblores, las flegmorragias.

El mercurio es á su vez uno de los mejores antídotos de los efectos dinámicos del azufre.

El sulfuro de cal está igualmente indicado en la caquexia mercurial, la astenia nerviosa, las cáries, las complicaciones escrofulosas.

2.º El ácido azótico, á la dósis mas débil, pero bien apropiada, neutraliza los efectos del mercurio y cura las afecciones sifilíticas agravadas ó sostenidas por este medicamento, como son: las vegetaciones y las úlceras de los órganos genitales, las aftas y los chancros corrosivos ó flácidos, los infartos de las glándulas inguinales, las úlceras de la garganta, la gota militar, las manchas color de violeta ó cobrizas en la piel con aspecto sucio, la otorrea, la oftalmía, la ozena, las grietas, los herpes en las manos, de carácter sospechoso, las pústulas lívidas en la frente y en el dorso, la sensibilidad escesiva del cuero cabelludo, la alopecia.

3.º El oro puede reemplazar al ácido azótico en un gran número de estos casos; pero combate mejor aun las cáries de los huesos del cráneo, de la nariz y de la cara, la destruccion de las partes blandas del paladar, los dolores osteócopos, los accidentes de la gota anormal, la dispepsia, las palpitaciones, el hidrotorax incipiente, la ictericia y las afecciones del hígado.

4.º La quina, cuando es mas bien el organismo y no un órgano en particular el afectado, cuyas fuerzas radicales están alteradas, como por ejemplo: en la caquexia sin lesion especial, en la fiebre lenta con descomposicion del vientre y timpanitis, en las hemorragias pasivas y el edema de diversos órganos.

La accion dinámica de la quina está aquí tan indicada, que no se necesitan mas que dósis muy débiles para reanimar las fuerzas, volver el tono á la fibra, escitar la vitalidad.

El sulfato de quinina es algunas veces una preparacion mas apropiada que la quina.

Dósis mayores son preferibles en ciertos efectos febriles del mercurio y que toman un tipo intermitente, ó la forma de esta fiebre larvada, con sensacion de gran dislaceracion en la cabeza ó en otra parte cualquiera.

5.º El yodo es otro antídoto bien indicado en la salivacion mercurial, en los infartos linfáticos y ganglionares desarrollados por la influencia del mercurio; el sílice se adapta á las cáries, á las úlceras degeneradas que se han resistido al ácido azótico, al oro….

El opio está indicado en los casos de postracion y para ayudar ó completar la accion de la quina.

El mezereum, la clematis y el ácido fosfórico convienen cuando el mercurio ha desarrollado erupciones cutáneas; la tuya, el licopodio, cuando hay vegetaciones sostenidas por dósis mercuriales; la plata y otros medicamentos ya indicados, si las emanaciones ó vapores mercuriales han determinado accidentes paralíticos.

En las afecciones mercuriales rebeldes á los medicamentos mas apropiados, no hay algunas veces mas que el mercurio mismo que las pueda curar.

Una multitud de hechos curiosos han establecido para este y otros medicamentos que las dósis infinitesimales son las mas idóneas para disipar los efectos diatésicos y dinámicos de sus exageradas dósis.

Dósis.—Si es importante no escederse de la dósis conveniente, á fin de evitar los efectos medicinales que con tanta frecuencia complican la enfermedad é influyen desventajosamente en su tratamiento, en el mercurio es mas que en cualquiera otro medicamento.

Las afecciones febriles é inflamaciones locales ceden con dósis muy ténues: algunos centígramos de la tercera trituracion, repetidos varias veces cada hora, por ejemplo, ó algunos glóbulos de la cuarta, sesta y aun duodécima atenuacion disueltos en agua para tomar por cucharadas mas ó menos aproximadas.

Con estas dósis se curan las amigdalitis, las anginas y una multitud de irritaciones mucosas y de flogosis, de fiebres, de neuralgias…..

Las trituraciones comunes, es decir, las hechas con un grano, ó con diez, bastan para el tratamiento de la sífilis, ya se emplee el mercurio vivo, ya una de sus sales, ó de sus compuestos, de azufre, de yodo…, segun el período de la sífilis que se haya de tratar ó los síntomas sifilíticos dominantes; y rara vez habrá precision de recurrir, no dirémos al licor de Van-Swieten, sino á una solucion mucho menor de sublimado corrosivo; 15 centígramos por 250 gramos de agua destilada, para tomar á cucharadas cada doce horas.

No pueden negarse los buenos efectos del ungüento mercurial en fricciones en algunos casos de inflamacion, tal como el panadizo, la angioleucitis ó inflamacion de los vasos linfáticos…

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Fuente: Tratado metódico y practico de materia médica y de terapéutica. Fundado en la ley de los semejantes. Por a. Espanet. Traducido al español por d. Pio hernandez y espeso. Médico homeópata. The Project Gutenberg. Foto: ByronV2.

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