Lesiones de la piel y tratamiento homeopático

Lesiones piel

Lo primero que percibirnos en un ser humano es, entre otras cosas, su piel. La piel es el órgano sensorial más importante del hombre, que traduce las cualidades sensoriales de orden general. A través de ella, entramos en contacto con el mundo, le sentimos.

Sentimos el calor, el frío y el dolor. Los sentidos son una ventana a través de la cual tomamos conocimiento y consciencia del mundo que nos rodea.

La piel es un órgano vivo que envuelve nuestro cuerpo sobre una superficie de alrededor de 2 metros cuadrados, y ofrece a las miradas que nos rodean, la realidad de nuestra presencia en el mundo. Centinela en las fronteras de nuestro organismo físico, la piel percibe el menor cambio que haya fuera, e intenta establecer el equilibrio entre nuestro espacio interior y el espacio exterior.

Numerosas manifestaciones testimonian esta dinámica armonizante.

Los ejemplos de las funciones que siguen a continuación, permiten aprender mejor:

  • la pigmentación melánica (bronceado) representa el sistema fotoprotector natural más importante, absorbiendo roas del 9Ofc de los ultra-violetas habiendo franqueado la capa córnea.
  • la inducción de ciertas reacciones inmuno lógicas contra las agresiones externas está asegurada gracias a la presencia y al papel de las células especializadas que la provienen de la médula ósea.
  • la filtración que ejerce la unión dermo-epidérmica permite un intercambio de productos nutritivos, de desechos metabólicos, la penetración de sustancias, etc.,
  • el mantenimiento de nuestro calor interno es, en parte, debido a la regulación térmica que efectúan la abundante red vascular y la sudación.

Órgano sensorial complejo, órgano de relación social, lugar de intercambios entre el medio ambiente y el mundo interior, el envoltorio cutáneo no es más que una simple barrera protectora o el único reflejo de nuestra psique: es también el centro del metabolismo de compuestos orgánicos y minerales. Así, el sudor, por contener ácido láctico, en urea y en cloruro de sodio, interviene en la hidratación de la capa córnea. El sebo, es de composición compleja y contiene principalmente lípidos. Participa en la cohesión celular de la capa córnea, en la hidratación de la epidermis, en la fotoprotección, y posee una actividad bactericida y antifúngica.

La piel se estructura en tres partes:

  • La epidermis, parte visible de la piel con la capa córnea, es un tejido no vascularizado, constituido por una superposición de capas celulares. Lugar de reproducción de las células a nivel de la capa basal, protegida en superficie por una película hidrolipídica que participa en la regulación de la hidratación cutánea.
  • Por debajo de sitúa la dermis en donde se efectúan los aportes nutritivos indispensables en la vida de las células y en su renovación. Contiene las redes vasculares y nerviosas, las glándulas sebáceas y sudoríparas. Asegura la tonicidad y la elasticidad de la piel gracias a las fibras fundamentales que encierra (colágeno, elastina).
  • La parte más profunda de la piel es el tejido de sostén que une la dermis a los órganos profundos. Reserva de energía, gracias al stockage de las grasas, la hipodermis es, en parte, un aislante térmico y un amortizador de choques.

La consulta en homeopatía

Lo principal de la consulta es la búsqueda del medicamento homeopático. Se hace a partir de un interrogatorio, de un examen clínico, y de exámenes complementarios, que tienen como objetivo:

  1. Identificación de la lesión elemental.
  2. Encontrar la causa.
  3. Observar la evolución.
  4. Anotar los signos de acompañamiento.

Durante el interrogatorio debemos saber cómo comenzó (de forma aguda o progresiva, el aspecto inicial de la lesión, el modo de extensión y evolución en el tiempo, factores declarantes y sus antecedentes familiares.

Conocer también los signos funcionales de acompañamiento (prurito, modalidad de mejoría y agravación de la lesión, caracteres generales de la piel (seca, grasa..)), ayudado por unos exámenes complementarios (análisis de sangres, cultivo de los agentes patógenos, etc..).

La importancia de la lesión elemental. Es la que permite hacer el diagnóstico nosológico y el médico se esfuerza por todos los medios en evidenciar el elemento original característico: pápula, mácula, vesícula, bulla, úlcera…, asociado o no a otros fenómenos como el prurito, la inflamación, la descamación, etc.

Este primer contacto permitirá dar una etiqueta local: eritema, erisipela., eccema, psoriasis, etc., y será el punto de partida para una investigación etiológica más general: diabetes, alergias, etc.

El lugar de la Homeopatía: el conjunto de los síntomas es igual a la reacción individual global. Es la base de todo razonamiento homeopático.

El conjunto de los síntomas no es una simple yuxtaposición heteróclita. Se trata de un conjunto coherente, que el conocimiento médico denomina enfermedad.

La observación del enfermo debe ser completa. En Homeopatía el conjunto sintomático representa la manifestación reaccional global de la persona a una causa conocida o desconocida.

La terapéutica homeopática consiste en oponer una “enfermedad artificial”, medicamentosa, a una “enfermedad natural”.

Las enfermedades de la piel reflejan fielmente la reacción profunda del organismo.

El estudio profundo de la manifestación cutánea” pasa primero por uña descripción cuidadosa de la lesión elemental en estado puro, que nos permitirá dar un primer diagnóstico de la enfermedad.

Pero después se seguirá un examen característico del sujeto, englobado en su conjunto.

Cara entonces a una afección cutánea un doble objetivo se impone: hacer un diagnóstico nosológico , y en segundo lugar, una reconstrucción del terreno.

Podemos citar a Hahnemann que dijo a propósito de las dermatosis:

“Se da a estas enfermedades el epíteto de locales, porque se las cree afecciones exclusivamente fijadas en las partes exteriores, de las cuales el organismo forma o no parte, como si ignorase su existencia. Sin embargo, es necesaria una mínima reflexión para concebir que un mal externo que no ha sido ocasionado por una grave violencia ejercida desde afuera, no puede nacer ni persistir sin una causa interna. Sin la cooperación del organismo entero, sin por consecuencia pensar que éste último no está enfermo. No podría manifestarse, ni la salud general no estuviese alterada, si la fuerza vital dominante, si todas las partes sensibles e irritables, si todos los órganos vivos del cuerpo no tomasen en esto parte”.

La noción de enfermedad cutánea no puede definirse entonces sin la concepción del hombre total y de su terreno. Es un mal que debe abordarse desde el interior.

Texto: Procan21  Creative Commons License Foto: Soon.



Publicado en: Homeopatía

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