La flora intestinal: evoluciona desde el nacimiento hasta la edad adulta

El recién nacido estéril dentro del útero de la madre, nace sin flora intestinal. Pero poco a poco, empieza a adquirirla con la lactancia y se va desarrollando hasta los dos o cuatro años.

En esta edad de dos o cuatro años la flora intestinal está prácticamente establecida. Las bacterias que habitan en el tracto gastrointestinal van formando con el tiempo un ecosistema en el que en cada tramo del intestino el número y la composición de las especies bacterianas es diferente.

Cuántas veces escuchamos al día expresiones como “rico en bífidus”, la “flora bacteriana intestinal”, “¿toma antibióticos? proteja su intestino”.

Pero, ¿porqué de repente es tan importante la flora bacteriana? En esta serie que dedicamos a la flora bacteriana intestinal queremos informarle de la importancia que tiene este ecosistema que habita dentro del organismo.

En el momento del parto el recién nacido entra en contacto con un universo bacteriano que pronto le coloniza. Estas bacterias provienen de la flora vaginal y fecal de la madre.

Con el tiempo, esta colonización se va completando con nuevas bacterias que provienen de la alimentación, del contacto con personas cercanas, del entorno de vida… Llegados de dos o cuatro años se considera que la flora ya es estable.

Orden en que se implanta  la flora bacteriana intestinal

En los nacidos después de los nueve meses de gestación, hay un orden establecido en la implantación de la flora bacteriana intestinal, independiente de la alimentación.

En primer lugar se implantan los micro organismos aerobio-anaerobios que permiten que al tercer día se implanten los anaerobios estrictos como son las Bifidobacterias y Lactobacillus, así como en una menor medida Bacteroides y Clostridios.

Factores que influyen en la composición de la flora desde el nacimiento

Hay muchos factores que influyen directamente en la composición de la flora y en la velocidad en que esta flora se instaura en el intestino. Todos estos factores representan riesgos de desequilibrio bacteriano en el intestino del recién nacido. Algunos de ellos son:

El parto

Si los niños nacen por cesárea, la flora anaerobia constituida particularmente por Bifidobacterium y Bacteroides, se instaura más tarde. Este retraso será significativo en el periodo de tiempo de  uno a seis meses.

Parto prematuro

En este caso la implantación de la flora protectora se retrasa, particularmente las bifidobacterias. Esto se debe por una parte a que el bebé está durante un tiempo en un medio aséptico y por otra, a que al ser la permeabilidad de su intestino alta recibe antibioterapia como profilaxis.

La alimentación

En el segundo mes de vida, ya existen diferencias en la flora dependiendo de la alimentación recibida. La leche materna contiene oligosacáridos bifidógenos que favorecen en  el intestino la  colonización de las especies breve, infantis y longum. El bebé amamantado tiene una flora bacteriana intestinal más protectora que el bebé alimentado con leche maternizada.

Las vacunas precoces

La vacuna adquirida en el primer o segundo mes de vida podría influir en la flora intestinal y orientar al sistema inmunitario hacia una vía pro-alérgica y pro-inflamatoria.

Si se altera el equilibrio de la flora intestinal o hay un retraso en la instauración de las bacterias protectoras, se disminuye el efecto barrera que protege al bebé frente organismos patógenos y se altera el buen desarrollo del sistema de defensas (sistema inmune), llevando incluso al desarrollo de alergias.

Un niño amamantado durante más de cuatro meses presenta menos riesgos de infecciones porque su flora bacteriana es más protectora que la del niño alimentado con leche maternizada.

Foto, La flora intestinal: aboutpixel.de / Baby liegt © phakimata. Con información de: A.F.M.O. (Asociación francesa de medicina ortomolecular) y Laboratorios Nutergia.



Publicado en: Homeopatía para niños

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