Cuprum – Cobre – Materia médica

§ I.—Historia. El cobre metálico y sus diversas sales tienen casi unas mismas propiedades; pero como el metal es el que ha sido particularmente estudiado en sus efectos fisiológicos, á él referirémos con especialidad todo lo que espongamos.

Aun cuando las esperimentaciones sobre el cobre no sean tan completas como fuera de desear, es preciso borrar del número de sus síntomas los que se han tomado de autores antiguos y que se refieren á envenenamientos con esta sustancia unida al mercurio, al azufre, etc…..

Si no bastasen las nuevas observaciones recogidas para llenar este vacío y poder determinar la esfera de accion del cobre, y aun cuando los datos clínicos fuesen, en el estado actual de nuestros conocimientos, el elemento mas débil de nuestros estudios, seria suficiente el cólera que viene reinando en un período de treinta años, para que el cobre adquiriese el título de medicamento eficacísimo.

§ II.—Efectos fisiológicos.

El cobre goza al parecer de tan grande influencia en todos los aparatos orgánicos, que la esperiencia y la observacion le elevarán un dia al rango de policresto. Pero su accion es mas especial sobre los nervios de la médula oblongada y sobre los plexos ganglionares.

Sus dolores son á veces profundos y osteócopos, comunmente presivos, calambróides, manifestándose en cualquiera parte, pero con particularidad en las articulaciones y en los músculos; los calambres musculares se presentan con frecuencia y por accesos irregulares; siendo esta la forma de presentarse la mayor parte de los fenómenos del cobre, entre otros, las convulsiones, que es el síntoma dominante, como se ve por el siguiente cuadro: convulsiones epileptiformes, movimientos involuntarios como en el baile de San Vito, desórden en los músculos de la cara, distorsion, risa espasmódica.

Las convulsiones empiezan generalmente por los dedos de las manos y de los piés, por las estremidades.

Algunas veces son generales; el sistema muscular está en movimiento como por una fuerza estraña, y se observan estremecimientos convulsivos aun durante el sueño.

Este estado nervioso de la vida de relacion se completa por una sensacion como de contusion despues de las convulsiones, así como tambien despues de los simples dolores, por una gran laxitud que se hace permanente, por una debilidad que llega hasta la parálisis.

El encendimiento de la cara, la escitabilidad de todos los órganos y la impresionabilidad de los sentidos, y los accesos de desvanecimiento acompañan y complican á los otros síntomas nerviosos formando un grupo, y por accesos que conducen al marasmo, á la consuncion; en este caso, la vida nutritiva está ya alterada y el sistema sanguíneo afectado, si bien secundariamente; presentándose calosfríos, fiebre lenta, sudores frios y copiosos, por la noche.

Las funciones respiratorias y digestivas están profundamente alteradas. Las primeras presentan, desde la ronquera y la sensacion de cosquilleo en la laringe, hasta la tos convulsiva, seca, con disnea, y á la matutinal con espectoracion purulenta, comprendiéndose en esta escala los accesos de asma seguidos de espectoracion mucosa, blanquecina.

Los músculos respiratorios ofrecen movimientos espasmódicos, y la respiracion es difícil, corta, angustiosa y como estinguida por el calambre y el espasmo constrictivo. Los calambres no escluyen el vientre ni aun el corazon, pues los accesos irregulares de palpitaciones espresan su padecimiento.

Las funciones digestivas no están menos alteradas. Las bebidas producen cierto ruido al descender: este síntoma, en el cobre, solo es momentáneo é indica el espasmo del exófago, no su parálisis.

Hay salivacion, espuma en la boca, hipo, náuseas ó conatos al vómito que parecen ascender desde el bajo vientre, vómitos violentos, sensacion de magullamiento, depresion, calambres en el estómago y en el vientre, convulsiones en el acto de defecar, cólicos espasmódicos, retraccion del vientre, dolores con ansiedad ó convulsiones, deposiciones sanguinolentas.

La escena pasa completamente en el sistema nervioso de las dos vidas, y el corazon no toma parte en ella; no está afectado como órgano de la circulacion, sino como víscera y como músculo; el pulso es débil, mas lento que lo que está habitualmente. De la esfera nerviosa, pasa directamente la accion del cobre á la vida vegetativa sin el intermedio del sistema linfático.

La nutricion está afectada en sí misma, como lo prueba el marasmo, la consuncion, la palidez de la cara, el hundimiento de los ojos, la tristeza del semblante; hay azulamiento de la cara por efecto del espasmo; prurito quemante en la piel, manchas rojas no circunscritas, escoriacion en la parte interna de los labios, erupciones y ulceraciones en diversos sitios.

En cuanto al moral, se observan igualmente accesos de furor y de melancolía, ansiedad que alterna con arrebatos ridículos, la dulzura con la obstinacion; agitacion418 continua, ocupaciones imaginarias, falta de aptitud para el trabajo, accesos de enajenacion mental con ojos huraños.

El color amarillento, las encías ulceradas y de un rojo de púrpura en su borde, son síntomas mas propios del carbonato de cobre. La tos sanguinolenta pertenece al acetato de cobre, así como tambien la accion sobre el dérmis con la que tiende al desarrollo de escrecencias ficiformes, y aproximándose en esto al ácido azótico.

Se atribuye por último al cobre, el coriza, el dolor dislacerante de los dientes hasta la sien, el sueño con sobresaltos, el mearse en la cama, dolor presivo en los ojos, ardor y sudor en la planta de los piés, dolor de cabeza vertiginoso y sensacion de vacío en la misma, exaltacion de la sensibilidad y de la contractilidad, calambres, retraccion momentánea de ciertos músculos, acortamiento de los dedos, hipo, mirada esquiva, sudor frio; el curso de la afeccion es por accesos irregulares de grupos de síntomas neuropáticos.

La mayor parte de los dolores se agravan por la presion; los vómitos se alivian bebiendo; lo opuesto sucede con el eléboro blanco, del cual por otra parte es análogo; los dolores viscerales se agravan con el tacto y el movimiento.

El cobre, en fin, es aun poco conocido por los detalles de las circunstancias de este género capaces de influir en sus efectos.

Su accion sobre la circulacion es consecutiva de la alteracion que produce en la vida nutritiva por los nervios de la vida orgánica.

El acetato de cobre es tambien digno de consideracion bajo este punto de vista, y merece ser contado entre los medicamentos de accion especial en el dérmis por las producciones sicósicas y las vegetaciones.

§ III.—Efectos terapéuticos.

Entre las afecciones diatésicas con fiebre lenta que el cobre puede combatir con resultados, es la tísis pulmonal, si bien pertenece mas especialmente al carbonato ó acetato de cobre. Los síntomas que indican con preferencia el carbonato de cobre y que pertenecen esencialmente á esta sal, son: tos seca, marasmo, pérdida de las fuerzas, color amarillento, sudores nocturnos, estreñimiento y cólicos; los siguientes indican mejor el acetato y forman parte de su sintomatología: marasmo, cara pálida y hundida, palpitaciones con esputos sanguinolentos, respiracion difícil, contraccion dolorosa del pecho, inquietud, agitacion continua, lengua húmeda, sed viva, pulso pequeño. Estas dos sales cuentan entre sus efectos la ulceracion ó reblandecimiento de las encías con un cordoncito de un rojo púrpura.

El cobre no debe ser estraño al tratamiento de la tísis mesentérica, de los catarros crónicos, de las leucorreas antiguas con grande irritacion vulvaria, cuando la nutricion general está alterada, que se desarrollan accidentes espasmódicos, y que el eretismo persiste en los órganos de la vida de relacion, ó que se establece un flujo mucoso ó purulento.

El cobre es quizás mas eficaz que la plata en ciertas cáries con discrasia mas bien venosa que linfática, sobre todo si hay fiebre lenta, y si esta es remitente é irregular con abultamiento del vientre, estreñimiento, ojos hundidos, pulso pequeño y concentrado.

Hay además, vómitos rebeldes, diarrea abundante que sucede al estreñimiento, retraccion del vientre y timpanitis algunas veces, eructos, flujo de aguas como gaseosas y sanguinolentas, calambres y presion dolorosa en el estómago, ansiedad…., síntomas todos, que unidos al estado general, indican el cobre en ciertas afecciones crónicas del estómago y aun en la induracion tambien crónica de algunas de sus partes.

El cólera asiático ha puesto en relieve este importante medicamento, dándole un lugar necesario en el tratamiento y profilaxis de esta fatal enfermedad.

El doctor Schmit, médico de la duquesa de Toscana, fué el primero que ideó las pequeñas láminas de cobre aplicadas sobre la piel, como preservativo del cólera; el doctor Burq inventó las cadenas metálicas para el mismo objeto, segun las observaciones recogidas en los obreros que trabajan en metales, y por lo tanto en el cobre, y que han gozado de una inmunidad general en todas las epidemias del cólera. Hahnemann fué el primero en aconsejar el cobre con el arsénico y el eléboro, en la primera invasion colérica.

Los resultados obtenidos por esta medicacion á la cual se agregan algunos otros medicamentos, tales como el carbon vegetal, la ipecacuana…., se han propagado por todas partes, y el tratamiento está recomendado por una multitud de prácticos instruidos.

El cobre se alterna con el eléboro y el arsénico como profiláctico del cólera.

Para el tratamiento curativo, se le da en los calambres que siempre alivia y que tambien cura, contribuyendo así á modificar las evacuaciones. Pero estas son mas propias del eléboro blanco, lo cual esplica por qué se alternan estos dos medicamentos á cortos intérvalos en el cólera confirmado.

Es racional el uso del cobre en la diarrea aguda ó crónica por irritabilidad intestinal, ó eretismo espasmódico, despues de un enfriamiento algunas veces, haya ó no tenesmo, pero sí dolores cólicos que abaten y aniquilan421 las fuerzas; que el vientre está retraido y se observan tirones dolorosos en los miembros inferiores.

El estreñimiento propio del cobre depende igualmente de la irritabilidad y se aproxima al del plomo; y durante el mismo es cuando se presentan las hemorróides dolorosas y sangrantes. En estos dos casos, las orinas son escasas y producen escozor.

Solo son abundantes en los estados convulsivos, generales ó parciales; pero en cualquiera otra circunstancia son turbias ó fétidas.

La utilidad del cobre, en particular del acetato, es innegable en la supresion del sudor de los piés, así como en la de las reglas, si se desenvuelven espasmos histéricos, diarreas violentas ó asma espasmódico: la indicacion del cobre es clara, si se trata de personas delgadas, irritables, con estremecimientos musculares en el reposo, é inquietud moral habitual.

Estas personas reclamarán fácilmente el cobre en muchos casos de dolores reumáticos y aun osteócopos, que se manifiestan frecuentemente por contracciones.

En estos dolores la fibra muscular se fatiga mas por el movimiento, el espasmo, el dolor, y la fibra muscular espresa mas bien la sensacion como de contusion ó magullamiento. Las convulsiones y los calambres musculares del cobre tienen cierta analogía con los efectos de la ipecacuana y del centeno cornezuelo.

El cobre y el plomo afectan mas especialmente los músculos estensores en las afecciones dolorosas reumáticas y paralíticas; así como el causticum y la sal marina afectan, por el contrario, los músculos flexores.

El cobre no modifica la corea sino cuando es crónica ó muy incipiente y parcial; los espasmos y las convulsiones no son continuas; el enfermo tiene buenos momentos, si bien los músculos voluntarios están en una escitacion continua.

Los espasmos histéricos y la eclampsia del cobre se aproximan á las convulsiones epileptiformes.

Las vísceras del bajo vientre participan del estado convulsivo; hay repugnancia, vómito, regurgitaciones dolorosas ó diarrea, constriccion en la garganta, pero sin fenómenos consecutivos. La ignacia, el platino y la valeriana tienen algunas analogías con el cobre.

Este medicamento corresponde á la epilepsia puramente nerviosa, esencial, con palpitaciones musculares, gritos repentinos al principio, caida rápida, contorsiones, convulsiones que de las estremidades convergen hácia el tronco.

El acetato de plomo, tan poco conocido aun, podria ser análogo; necesario es indicar, sin embargo, que el plomo metálico corresponde á las convulsiones epileptiformes que, partiendo del tronco y de las vísceras, convergen hácia las estremidades; el cerebro es el último que se afecta; verificándolo antes la periferia en el cobre.

El carbonato de cal y la belladona son útiles en un tratamiento de este género, por distintos motivos que el cobre, y los tres se completan mútuamente.

El zinc cubre mejor que ninguno otro los gritos y prodromos de una epilepsia, por cuya razon puede estar indicado y ser uno de los medicamentos en un tratamiento semejante.

Es muy importante tener en cuenta, particularmente en esta horrible enfermedad, el estado moral, que en el cobre es análogo al de la melancolía, deseo de la soledad, la antropofobia, el aislamiento hasta la alucinacion y la manía.

Es preciso pensar en el cobre, cuando á consecuencia de accesos frecuentes de epilepsia, los enfermos conservan la vista huraña, los ojos brillantes ó apagados, las facciones sombreadas, el aspecto angustioso, grande desigualdad de carácter, laxitud, grande debilidad muscular, movimientos y estremecimientos involuntarios, y grande impresionabilidad de todos los órganos.

El acetato de cobre se ha manifestado sobre todo útil á consecuencia de accidentes convulsivos en algunas afecciones mentales caracterizadas por la tristeza, el miedo ó susto y una exageracion hipocondríaca.

Indicarémos otra propiedad del cobre que quizá algun dia recibirá una legítima sancion, relativa á su estension á los espasmos viscerales, la cual consiste en su eficacia contra las toses convulsivas en el segundo período de la coqueluche. Su indicacion es justa y completa, si la tos está desprovista de todo elemento flegmásico.

En los accesos la cara y los labios están azulados, los ojos equimosados, y cuando se presentan por la noche, que es lo mas frecuente, producen vómitos por el dia, lo cual no es privativo del cobre; el espasmo es prolongado, la respiracion interrumpida, la rigidez del cuerpo tetánica; hay asimismo calambres, y terminados los accesos, los enfermos tiemblan, vomitan, están abatidos, aunque menos que en la belladona, cuya accion se dirige al cerebro, y que corresponde además al elemento flegmásico.

Lo que parece diferenciar la drosera del cobre, es que este no tiene el frio de las estremidades, ni la epistaxis de aquella, y que la drosera no tiene la suspension de la respiracion hasta el mismo grado, ni la rigidez tetánica, y la apariencia de asfixia que caracteriza los casos graves propios del cobre y principalmente del acetato de cobre.

Varios prácticos han indicado el cobre para el crup antes de la formacion de las falsas membranas, y en el elemento convulsivo de esta afeccion, caracterizado por la angustia, la respiracion convulsiva, la ronquera pertinaz, la tos seca con sofocacion: estos síntomas del cobre pertenecen mas bien al último período del crup y á sus consecuencias; y decimos del cobre, porque todavía se conoce muy poco la accion de sus sales, y á las que tal vez en un porvenir mas ó menos remoto se las dará mayor importancia en la coqueluche, en el catarro sofocante, en la angina de pecho…..

Mas el uso del cobre en el asma nervioso y espasmódico está justificado, tanto por los síntomas patogenésicos como por hechos prácticos, pero con la circunstancia de que la mayor parte de los accidentes asmáticos tienen su orígen en el espasmo de los músculos voluntarios de la respiracion.

Quisiéramos, para terminar, poder establecer las indicaciones del cobre en las lesiones orgánicas y las afecciones cutáneas. Su eficacia en estos casos no está suficientemente comprobada por los hechos.

Aceptando el hecho aislado de la accion del acetato de cobre sobre el dérmis para la produccion de vegetaciones sicósicas, se puede utilizar esta sal en la sícosis rebelde, así como tambien en las afecciones dartrosas, rebeldes, secas, con prurito y escamas, en ciertas cáries indolentes, sin supuracion y estacionarias, y por último en úlceras costrosas inveteradas.

Dósis.—Se usa al interior la primera, segunda ó tercera trituracion del cobre ó de sus sales á la dósis de 1 á 4 decígramos en veinticuatro horas y por fracciones frecuentemente repetidas, en casos en que la actividad de la reaccion ha sufrido graves ataques como en el cólera; pero es mas comun y mas útil el uso de dósis mas débiles, de la sesta ó duodécima atenuacion.

Las neuralgias y las lesiones de la sensibilidad requieren ó son suficientes las atenuaciones aun mas elevadas; las afecciones locales y las lesiones orgánicas exigen á veces el uso de las trituraciones, y además la aplicacion local del acetato de cobre para la cauterizacion de las aftas, de las úlceras, y en ciertas oftalmías granulosas.

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Fuente: Tratado metódico y practico de materia médica y de terapéutica. Fundado en la ley de los semejantes. Por a. Espanet. Traducido al español por d. Pio hernandez y espeso. Médico homeópata. The Project Gutenberg.

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