Consejos para reducir el estrés

Estrés y medicina natural

Cuando hablamos de estrés es importante aclarar que éste no es ni bueno ni malo, únicamente una información muy valiosa que nuestro cuerpo pone a nuestra disposición liberando adrenalina, cortisol y otras sustancias endógenas para que podamos avanzar y superar retos.

Los niveles “normales” de estrés forman parte de nuestra caja de herramientas para la supervivencia pero una acumulación o exceso del mismo nos aleja de tener una verdadera calidad de vida ya que reduce nuestro bienestar y nuestra vitalidad, relacionándose directamente con: insomnio, cansancio, malestar general, migraña, tensión muscular, desórdenes digestivos, comportamiento alterado (irritabilidad, preocupación, intranquilidad, aislamiento de la realidad, etc), hipertensión, depresión, colon irritable, estreñimiento, ansiedad, fatiga crónica, reflujo gastroesofágico, pérdidas de memoria, alteraciones tiroideas…

Tanto es así, que aunque no se trate de una enfermedad se ha convertido en la tercera causa de consulta más recurrente en la visita a médicos y terapeutas. Por ello, quiero hablarte de cómo reducir el estrés de forma natural.

¿Para qué reducir el estrés?

En ciertas ocasiones, nuestros sentidos envían información que el cerebro interpreta o percibe como un peligro o dificultad, propiciando una liberación de glucosa en el hígado para suministrar a las células musculares la energía suficiente que les permita reaccionar de forma eficaz ante el peligro: se acelera el corazón, los músculos se tensan, se eleva la tensión arterial para hacer llegar más sangre oxigenada a todo el cuerpo…

En determinados casos puede tratarse de una respuesta coherente y necesaria (p. ej: nos persigue un perro peligroso con intención de atacarnos) pero, sin motivo y de forma crónica (p. ej: no dejamos de preocuparnos por algo que no está en nuestras manos solucionar), se convierte en el origen de muchos problemas y enfermedades.

¿Cómo reducir el estrés?

A menudo relacionamos el estrés solo con una reacción física pero también está íntimamente ligado a nuestra forma de pensar, actuar y sentir. Incluso es posible que nuestra reacción haya sido aprendida, por nuestra experiencia, y ya no se amolde a los cambios que se hayan acontecido en nuestra vida, siendo así innecesaria…

Así pues, para reducir el estrés es indispensable aprender a relajarse, que es justamente lo contrario a estresarse. ¿Parece fácil decirlo y difícil conseguirlo, verdad? Pues una simple respiración larga y pausada es un ejercicio de entrenamiento excelente para relajar la tensión muscular y el ritmo cardíaco, permitiendo que nuestra mente acepte y deje pasar los pensamientos que han propiciado nuestro estrés.

También te beneficiará seguir una rutina diaria: levantarte y acostarte cada día a la misma hora para regular los ritmos circadianos naturales y comer siempre a la misma hora, siguiendo las necesidades de tu cronobiología (desayunar bien antes de las 08:30 horas y seguir una dieta equilibrada 4 veces más durante el día).

Además, ¿sabías que lo que comemos nos predispone a reducir o aumentar el estrés?

Es muy importante conocer qué nutrientes fortalecen nuestro sistema nervioso y mejoran nuestro descanso, así como las sustancias que son tóxicas y perjudiciales…

¡Sigue leyendo y toma nota!

Alimentos que reducen el estrés

  • Debido a su aporte de clorofila, los vegetales verdes aportan vitalidad y son excelentes contra el estrés.
  • Los carbohidratos de asimilación lenta: frutas, cereales integrales y legumbres.
  • Plátano maduro: eficaz para el sistema nervioso y rico en vitamina A, todas las del complejo B, hierro, calcio, potasio, cobre y magnesio.
  • Pasas: una pequeña cantidad aporta nutrientes necesarios al organismo para combatir eficazmente el estrés y el insomnio.
  • Huevos de codorniz: excelentes reconstituyentes físicos con gran aporte en vitaminas y proteínas. Su consumo relaja y es eficaz contra el insomnio, el estrés y la fatiga mental.
  • Almendra: de 5 a 10 diarias ayudan a reforzar el sistema nervioso.
  • Semillas de girasol: favorables para el corazón y el sistema nervioso.
  • Chocolate negro: es antidepresivo, relajante, calmante y procura sensación de bienestar.
  • Germen de trigo: es muy beneficioso para el sistema nervioso.
  • Espinacas: poseen una gran cantidad de vitamina A, son muy nutritivas y beneficiosas para el sistema nervioso.
  • Ostras: son un buen tónico cardíaco y eficaces contra la ansiedad, el insomnio y la irritabilidad.
  • Alimentos ricos en calcio (básico para el corazón y la coagulación): la ingesta de calcio reduce el estrés y es conveniente aumentar su absorción mediante la alimentación (lácteos, cebolla, berra, espinaca, col, cardo, acelga, grelos, brócoli, lentejas, soja, judías blancas, garbanzos, salmón, sardinas, lenguado, besugo, boquerones, berberechos, mejillones, gambas, camarones, vieiras, percebes, pulpo, ostras, langostinos, almejas, frutos secos…).
  • Alimentos ricos en fósforo (mejora la capacidad mental): algas, marisco, salmón, atún, polen, miel, jalea real, frutas y frutos secos, legumbres, cereales y huevos.
  • Alimentos ricos en magnesio (tranquilizante natural): almendras, avellanas, nueces, pipas de girasol, sésamo, pistacho, germen de trigo, levadora, mijo, arroz, trigo, alubias, garbanzos, lentejas y germinados.
  • Alimentos ricos en hierro y cobre (contra el estrés y la depresión): frutos secos, avena, cebada, arroz, trigo, alcachofa, espinaca, col, lentejas, frijoles, habas, guisantes, bogavante, calamares, mejillones, almejas, gambas y cigalas.

Alimentos que generan estrés

  • Los hidratos de carbono de asimilación rápida como los azúcares refinados y las harinas blancas elevan el riesgo de padecer trastornos nerviosos y cardiovasculares, irritabilidad, estrés, ansiedad y nerviosismo.
  • La cafeína es una de las sustancias que más estrés genera cuando se consume en demasía (en el café, té -negro, sobretodo-, chocolate, refrescos de cola). Como sustituto de la cafeína podemos recurrir al té de hojas de frambuesa, el poleo menta, la manzanilla, el romero, la salvia…
  • El exceso de sal colabora generando fatiga e hipertensión.
  • Un consumo limitado de vitamina B12 propicia la aparición de estrés y, a su vez, el estrés colabora en reducir la presencia de vitamina B12 en el organismo.
  • Actúan como estimulantes: el alcohol, la nicotina, los fritos y rebozados, la bollería, los refrescos azucarados, la comida rápida y procesada…

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Raquel Cabalga – Autora, Naturópata y Coach
Internet: Raquel Cabalga

 

Foto: Binärius, „Oberkante Unterlippe“Some rights reserved.www.piqs.de



Publicado en: Medicina natural

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