Baryta carbonica lento e indeciso

Baryta carbonica

Baryta carbonica se prescribe en caso de estar pasando una fase importante de indecisión, en ancianos que se vuelven niños y juegan con muñecas, en retraso psicomotor y también en mononucleosis.

La persona Baryta carbonica tiene un retraso en el desarrollo general, tanto físico como intelectual. Son tímidos, de comprensión lenta y memoria deficiente.

Características de Baryta carbonica

El niño Baryta carbonica, tiene retraso psicomotor. Son lentos en aprender, a andar y especialmente a hablar, pueden no aprender a hablar hasta los tres o cuatro años.

Les cuesta comprender, es frecuente que repitan algún que otro curso. Su inteligencia es deficitaria, son capaces de memorizar un texto, sin entender su significado.

Su mente parece estar vacía, no pueden comprender ni retener conceptos.

Carece de voluntad propia y de confianza en sí mismo por lo que, se sienten bien bajo al amparo de gente que puede protegerlos. Son tímidos y dóciles.

Siendo niños ya se dan cuenta de su impotencia y buscan siempre un entorno donde están seguros, su familia.

De adultos han aprendido a compensar su déficit de inteligencia y evita cualquier acto social o reuniones. Son indecisos e incapaces de manejarse en situaciones básicas pero que se salen de su rutina.

Baryta carbonica empeora con el frío y tiene tendencia a sufrir amigdalitis o hipertrofia ganglionar y a la supuración a nivel del oído.

A Baryta carbonica no le gustan los dulces y tiene aversión por la fruta, especialmente ciruelas. Sensación de inhalar humo cuando el aire es puro y limpio.

¿Cuándo prescribimos Baryta carbonica?

Es un remedio muy eficaz en la prevención de la senescencia. Es adecuado en ancianos con esclerosis, demencia senil precoz, memoria deficiente y con un comportamiento infantil. Aunque no hay que esperar al punto extremos para tomar Baryta carbonica.

Baryta carbonica es un remedio del niño o adolescente que presente estos comportamientos y características.

Indicaciones clínicas

Hipertrofia de las amígdalas y supuraciones en la esfera ORL

Niño o adolescente: retraso escolar, retraso en el desarrollo físico e intelectual, retraso en la adquisición de las habilidades psicomotoras.

En la vejez: hipertensión arterial por arteriosclerosis, prevención del envejecimiento y senescencia precoz.

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Foto: H. Zell



Publicado en: Homeopatía, Semipolicrestos

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