Anacardium Orientale – Anacardio de Oriente – Materia médica

§ I.—Historia. Arbol de la familia de las terebintáceas, Jussieu; pentandria diginia, Linneo. Los frutos de este árbol consisten en una almendra encerrada en un receptáculo muy duro. Entre este y la almendra se halla un líquido acre, cáustico, negruzco; es la sustancia usada con el nombre de anacardio. Se prepara por tintura ó en trituraciones.

Son pocas las observaciones conocidas de este medicamento antes de Hahnemann; despues de él, Thorez, Lobethal, Wahle y Romani han publicado algunas.

Hasta hoy las esperiencias confirman los efectos fisiológicos y terapéuticos del anacardio, siendo sensible que no sea mas usado, y que la mayor parte de los terapeutistas modernos le hayan escluido de sus tratados.

Luego se verá que sus propiedades pueden ofrecer ventajas, máxime cuando hoy las afecciones del sistema nervioso dominan ó complican la mayor parte de las enfermedades.

§ II.—Efectos fisiológicos.

El anacardio es análogo por el conjunto de sus efectos á aquellas constituciones en las que el sistema nervioso está afectado, ya por el esceso de trabajos intelectuales, ya por la alteracion repetida de la sensibilidad, el hábito de las emociones y de los estimulantes morales, de las pasiones y de los placeres sensuales.

Este estado conduce al marasmo, á la palidez, á un aspecto enfermizo con rubicundez fácil, pero pasajera de las mejillas, ojos apagados y los signos de la decadencia física y moral.

El anacardio está en relacion con el cerebro y el sistema nervioso de la vida de relacion.

Esceptuados algunos fenómenos simpáticos que se despiertan en la cabeza y el epigastrio, la fiebre del anacardio es absolutamente igual á la que ocasionarian un trabajo intelectual prolongado, una emocion de mucha duracion en una persona nerviosa; el sueño es pesado ó bien agitado por ensueños penosos.

Las personas son frioleras, el frio se hace penetrante cuando sobreviene la fiebre, y recorre rápidamente el cuerpo; hay calosfríos, temblor general, y los piés y manos están helados.

Algunas veces se desarrolla un calor sensible al tacto, y que no lo es si no se toca; las palmas de las manos y la cara se ponen calientes, se declara la sed, y los labios están secos; tanto el calor como el frio se reparten con irregularidad y existen parcialmente en varios puntos, como en las fiebres nerviosas, especie de ataxia benigna, en la que se mezclan sudores frios, sobre todo en la frente, y á consecuencia de los que sobreviene siempre un sudor que calma la agitacion febril, cuando es abundante y general.

Se ha observado en la esperimentacion una fiebre notable por una sensacion de frio que con nada se puede disipar, calor en la cabeza y las estremidades, coriza y frio alternante con calores incómodos; el calor era seco, la agitacion nerviosa muy pronunciada y se unian calambres en la pantorrilla á los demás fenómenos nerviosos.

Orígen y causa hasta cierto punto de la sobreescitacion nerviosa que conduce á la astenia física, el estado del moral es en un todo conforme á esas disposiciones del sistema nervioso ganglionar y de relacion, disposiciones que, aun cuando la astenia sea profunda y tienda á la descomposicion, la escitacion tiene aun sus momentos de elevarse hasta la cólera, y la risa insensata, hasta la vivacidad de la memoria de los sentidos, hasta el encendimiento de la cara, las sofocaciones, la sensibilidad escesiva de los ojos á la luz.

Hé aquí, en fin, el estado habitual del moral: debilidad de las facultades intelectuales, indiferencia profunda, temores pueriles, alucinaciones de los sentidos, como si el alma estuviera aislada é independiente del cuerpo; hay frecuentemente mal humor, desaliento, y una tristeza que se eleva hasta la hipocondría. Pero en el fondo hay siempre una falta de voluntad y de inteligencia.

Este estado del moral es análogo al en que se halla el organismo; en él se ven las consecuencias de una fatiga intelectual y física, un abuso de estimulantes morales y sensuales, un juicio alterado y una semejanza preciosa con ciertas afecciones mentales para las que el anacardio será un medicamento eficaz.

Los vértigos, la sensacion de calor incómodo á la menor aplicacion del espíritu, la de presion de dentro afuera y varias otras sensaciones estupefacientes y de vacío en la cabeza, son síntomas mas constantes para esta parte, que las dislaceraciones, los rasgos dolorosos, las sacudidas nerviosas, las punzadas, los golpes como de retraimiento, las sensaciones de frio y de ardor quemantes que se manifiestan en las diversas partes del sistema muscular y hasta en el dedo gordo del pié, sin escluir la cabeza.

En el resto del cuerpo, se observan rigideces musculares, dolores y chasquidos en las articulaciones, adormecimiento, pesadez, contracciones espasmódicas, estremecimientos, temblores, y todos los síntomas que anuncian ó acompañan á las afecciones paralíticas, afecciones contra las que puede emplearse muy útilmente.

Los fenómenos convulsivos son menos pronunciados en este medicamento que en los otros que contienen estricnina y cuyo tipo puede ser la nuez vómica.

Todo conduce á creer, sin embargo, que el anacardio la contiene, pero combinada con otros principios activos que modifican su accion.

Quizá con ensayos mas completos y una accion mas intensa, el anacardio produzca los espasmos tetánicos, el trismus y las neuralgias mas agudas y duraderas; en sus efectos conocidos se descubre el rudimento, principalmente en las estremidades inferiores, como se ve en los siguientes síntomas: sobresaltos en la cama, estremecimientos, endolorimiento universal, sacudidas, golpes repetidos y como eléctricos, ráfagas neurálgicas ó irradiaciones dolorosas.

El sistema cutáneo solo es afectado indirecta ó accidentalmente por el anacardio, y sus efectos característicos de herpetismo no tienen aquí importancia alguna, pues solo se refieren á la accion general del medicamento.

Siempre es preciso tener en cuenta los ardores pruritosos, el prurito algunas veces general y voluptuoso, cuya significacion es mas bien nerviosa, si se tienen presentes, la palidez, la sequedad de la piel, el aspecto enfermizo, los ojos apagados, el calor y el frio desigualmente repartidos, las rubicundeces fugitivas, el calor en las palmas de las manos, su sequedad, ó su sudor viscoso, su temblor, la quemazon en la punta de los piés, que son otros tantos signos que revelan la astenia y la nerviosidad.

Las membranas mucosas no presentan síntomas mas importantes que la piel. La conjuntiva no está afectada; la accion del anacardio se limita al nervio óptico y á los nervios del movimiento; el lagrimeo es debido á dolores constrictivos, y lo mismo sucede comparativamente con los órganos del oido y del olfato.

El romadizo, el coriza, el estornudo, se manifiestan con una especie de fiebre catarral, con epistaxis algunas veces, que indica sequedad y sobreviene cuando se suena la nariz con fuerza. Los labios están secos, rodeados de una zona rugosa con prurito, y las encías, que están hinchadas, dan sangre al menor frote. Vesículas dolorosas invaden la boca que está seca, con gusto amargo, lengua seca, blanca, como raspada, con sensacion de pesadez é hinchazon.

El aflujo de saliva ni escluye la sed, ni la sensacion de sequedad en la garganta, cuya circunstancia prueba, en union con la sequedad general de las superficies mucosas, que el aflujo de saliva es debido á alguna cosa espasmódica, mas que á la accion simpática del estómago despues de la comida.

El disgusto, las náuseas, muchos síntomas dispépsicos se hallan entre los efectos del anacardio unidos á cierto eretismo que se espresa por la tension y la sed despues de haber comido, por picotazos, sensacion de presion, por acumulacion de gases sin espulsion inferior, y que por la parte superior solo hay algun eructo, mientras que constituye una especie de gastritis la manifestacion de varios síntomas nerviosos, tales como: pirosis, eructos quemantes, acedías, sequedad de la garganta, hipo, aflujo de agua á la boca, sensacion de debilidad, punzadas en el estómago, síntomas todos que sobrevienen ó se agravan despues de la comida y á la que siguen siempre, abatimiento, incomodidades angustiosas, somnolencia, inaptitud al trabajo y tosecilla.

A estos desórdenes de la sensibilidad y de la contractilidad cuyo sitio es el abdómen, es preciso agregar deposiciones blandas, necesidad frecuente de defecar, particularmente despues de la comida; esfuerzos inútiles ó defecacion lenta como por atonía de los intestinos, ó una diarrea con esfuerzos.

Hé aquí un estado erético, que se manifiesta por los síntomas siguientes: prurito, exudacion en el ano, hemorróides dolorosas, orinas claras y frecuentes estando en ayunas; orinas turbias con sedimento, conato frecuente á orinar, prurito en la uretra, sensacion de ardor en el glande durante la miccion, flujo de humor prostático despues de orinar, irregularidad de las sensaciones y de los actos sexuales, ó predominio de la astenia, leucorrea, en fin, con escoriacion y prurito.

Los órganos de la respiracion, como los de la digestion, presentan muchos síntomas nerviosos: la menor irritacion produce una sensacion de titilacion y de hormigueo que determina la tos.

Esta es corta, seca, ruidosa y por accesos; impide dormir algunas veces, hay esputos de pedacitos mucosos grisáceos ó de materia purulenta y mezclados con sangre.

Se observa una gran variedad de dolores, de punzadas, de presiones, que se suceden con frecuencia por golpes ó sacudidas rápidas; respiracion acelerada, opresion angustiosa que los llantos alivian y que el movimiento y el aire esterior disipan; el asma nervioso en fin, los dolores reumáticos del tronco y la pleurodinia están altamente representados en la patogenesia del anacardio.

§ III.—Efectos terapéuticos.

La fiebre de anacardio ofrece algunas indicaciones clínicas en las fibrillas mas ó menos nerviosas, y no existe sin alguna lesion orgánica; están ordinariamente unidas á artritis irregulares y á cefalalgias crónicas, ó á un estado nervioso causado ó sostenido por la aplicacion escesiva del espíritu, en cuyos casos hay siempre debilidad habitual de las facultades morales y de los sentidos.

Este aniquilamiento moral y físico constituye el fondo de las afecciones mentales propias de este medicamento, mas que la obstinacion y el mal humor; la inercia de las facultades está unida á la inercia de la sensibilidad, á la del sistema muscular, á un estado de estupidez, de embrutecimiento, del que salen de cuando en cuando los enfermos, por la influencia de ciertas escitaciones y de un delirio á veces lipemaniaco.

El anacardio será aun un medicamento escelente en ciertos casos de ninfomanía que coincida con el estado general que hemos designado, á la altura y por la misma razon que la ignatia ó el mercurio; su indicacion abraza la idea de una aberracion de la sensibilidad, de una especie de aberracion libidinosa.

Las afecciones paralíticas curables por el anacardio, son el último grado de las neuralgias, de la nerviosidad y de la debilitacion.

Está indicado en ciertos casos de hipocondría, de histerismo, de asma nervioso, de coqueluche degenerada, cuando el estado general armoniza con el de anacardio y corresponde á las mismas causas, incluyendo en este mismo estado general la debilitacion de los sentidos, sus alucinaciones y su discrasia.

No discutirémos los demás casos patológicos en que se ha creido indicado este medicamento, contentándonos con los que preceden, y advirtiendo al lector, que en el cuadro sintético de sus efectos, hallará mas de una vez la ocasion de administrarle en algunas afecciones amauróticas, catarrales, flegmorrágicas por la astenia que sucede al eretismo, y en accidentes eréticos é irritativos abdominales de fiebres nerviosas en su período subagudo.

Dósis.—El anacardio es un medicamento que exige toda la variedad de dósis que nos ofrece la posologia, desde su alcoholatura ó tintura hasta las atenuaciones elevadas.

El uso y una esperiencia razonada, son las que pueden poner al práctico en estado de discernir la dósis mas conveniente en un caso dado. No creemos que sea necesario jamás dar mas de dos ó tres gotas de la tintura al dia; mas frecuentemente se obtendrá todo lo que se pretenda, de una gota ó algunos glóbulos de la tercera ó sesta atenuacion en un vaso de agua para tomar á cucharadas de hora en hora ó con mas espacio.

Visite nuestra sección “Materia medica de la homeopatía” – El rincón para los profesionales de la homeopatía.
Fuente: Tratado metódico y practico de materia médica y de terapéutica. Fundado en la ley de los semejantes. Por a. Espanet. Traducido al español por d. Pio hernandez y espeso. Médico homeópata. The Project Gutenberg

Deja un comentario!

Be the First to Comment!

Notify of
wpDiscuz